Fernando Talavera Aldana

Nombre: Fernando Talavera Aldana
Ubicación: México, Distrito Federal, Mexico

Doctor en Economía, fundador y coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET) conjuntamente con el responsable Act. Francisco Muñoz(a) y los investigadores Lic. Tomás Oropeza (b), Lic. Leonardo Silva (c)y el Lic. Edgar Osorio (d). Actualmente en el TADET se están desarrollando las siguientes investigaciones con avances diversos: Estadísticas del Trabajo en la Ciudad de México y Zonas conurbadas (a), Historia del sindicalismo universitario (a), Síntesis de Coyuntura (b), Estudio sobre las adicciones en la ciudad de México (c), Demanda de trabajo (d). El Dr. Talavera imparte los siguientes cursos en el Área de Investigación y Análisis Económico: en el priomer semestre: Introducción a la economía (micro, macro y economía del conocimiento)y, en el cuarto semestre Sector externo y sector público (historia del capitalismo, políticas públicas y el modelo ricardiano).

24 septiembre, 2006

Globalización, empleo precario, emigrantes, otros

Artículos publicados en diversos medios por el
Dr. Fernando Talavera Aldana * Primera parte Indice 1. Los avatares de la globalización. Empleo, economía y tecnología 2. El futuro del trabajo en la segunda modernidad 3. México-Estados Unidos: el problema migratorio 4. Mineros, sindicatos y competitividad 5. La defensa del trabajo? ahora en Francia 6. Ironías de la historia: piratas, corsarios y rentas tecnológicas 7. El desempleo y el sector informal 8. Trabajo precario y trabajo cívico 9. El empleo precario en el México del siglo XXI. Trabajo, tecnología y modernidad 10. Contra la violencia y por la paz justa (anónimo,) 11. Anticipos electorales, desafuero, desistimiento y utopía 12. América del norte. Una reforma contra los emigrantes mexicanos 13. Seattle 1999: ¿hacia un capital sin fronteras? 14. La precariedad del empleo en México * * * * * * Aforismos comentados
Fernando Talavera Aldana * 1. Lo bien hecho es mejor que lo bien dicho, Benjamín Franklin Comentario: es cierto pero parcialmente al aplicarse solamente en el individualismo puro, porque en lo social el decir puede implicar organizar, lo cual deviene en el quehacer de muchos individuos. * * * * * *
1. Los avatares de la globalización Empleo, economía y tecnología* Fernando Talavera Aldana ** Julio de 2006 En la historia de la humanidad la interacción entre la expansión de la tecnología y el desarrollo económico y social, ha tenido una presencia cada vez más determinante en su evolución. La transformación de la sociedad agrícola en sociedad industrial es fuente ilustrativa de las profundas implicaciones que una difusión plena de las nuevas tecnologías puede tener en las relaciones de trabajo, las estructuras familiares y las configuraciones del poder político y económico; además de incluir la parte subjetiva que decide los patrones de comportamiento y el sistema de valores de la sociedad capitalista. La relación entre tecnología y economía con la sociedad es bidireccional, porque no únicamente del progreso tecnológico resultan cambios continuos en las estructuras económico-sociales, sino que también el avance tecnológico progresa con la evolución de las actitudes y los valores de la sociedad que contribuyen a imprimirle una mayor velocidad al desarrollo tecnológico. Así ocurrió en la etapa de la sociedad industrial concebida como una compleja encarnación de las tecnologías del siglo XX y caracterizada por la producción masiva, el consumo masivo y el gobierno para las masas. En el mundo del trabajo puede afirmarse que el avance tecnológico al aumentar la productividad, impacta doblemente al empleo: por un lado cancela plazas laborales descalificando a los trabajadores y, por otro, crea puestos de trabajo que requieren de nuevas calificaciones laborales. Las soluciones a estos problemas podrían encontrarse mediante acuerdos que buscaran igualar las tasas de cancelación y de creación de empleos; pero dicha igualación esquemática, por lo regular no ha pasado de las buenas intenciones, además, el procedimiento está lleno de complicaciones que, en lo concreto pasan, por ejemplo, por la imposibilidad de limitarlo a las permutas entre dos economías debido a la presencia de intercambios potenciales con el resto del mundo, tales como los financieros, los de bienes y servicios, los movimientos migratorios, etc. El empleo en la economía mexicana Si reducimos por un momento nuestro foco de atención y lo concentramos en la fuerza de trabajo mexicana que actualmente labora en la economía estadounidense, podremos visualizar que, en dicho escenario, la tecnología informática enlazada con otras, crearon nuevos empleos los cuales, en gran parte, fueron ocupados por personal especializado estadounidense. Al tiempo que la economía mexicana mantenía una situación menos favorable sufriendo la cancelación de empleos tradicionales y una escasa generación de nuevos empleos. Esta ausencia de empleos ha sido el resultado del atraso tecnológico imperante en este lado de la frontera, rezago que también es causa primordial de la falta de competitividad de la economía mexicana en el intercambio internacional de bienes y servicios. La ausencia de un crecimiento competitivo en la renovación tecnológica se ha reflejado en la necesidad de tener que sufrir una política económica de bajos salarios a fin de allegarse de algunas ventajas comparativas y así poder competir en el mercado internacional mejorando de este modo la balanza comercial. Tal comportamiento económico, aunado a otros problemas, ha mantenido un déficit creciente de creación de empleos en México, obligando a la fuerza de trabajo mexicana a emigrar, en primer lugar a Estados Unidos atraída por la enorme brecha salarial, y como premio de consolación a la industria maquiladora ubicada en la frontera norte; el resto de los mexicanos sin acceso al sector formal de la economía está trabajando en los empleos precarios de un creciente sector informal que, desde hace más de una década, ha rebasado el 50% de la población ocupada. El empleo precario (también llamado empleo informal, discontinuo, impreciso) comprende a un sector de los trabajadores que carecen de la protección del Estado asistencial en lo referente al salario mínimo, las prestaciones, las pensiones, la asistencia social. El empleo precario está conformado por vendedores ambulantes, pequeños comerciantes, artesanos, emigrantes y otros. Esta definición la distingue de la versión empresarial que habla de una economía ?economía negra? que no paga impuestos y que incluye a las actividades desarrolladas por el lumpen proletariado. El caso de la falta de empleos en México ni es único ni es el peor del mundo como bien puede constatarse revisando la información internacional disponible. La realidad es que la economía mexicana tiene un padecimiento similar a las diversas economías del planeta con respecto un avance tecnológico ahora encabezado por la revolución informática, la cual continúa cancelando puestos de trabajo y creando nuevos puestos laborales con un saldo negativo que muestra una pérdida neta de empleos, en México y en el mundo. Avance tecnológico y desempleo En la actualidad cuando se menciona al cambio tecnológico, se hace referencia a un concepto cuya centralidad ya no está a discusión y que se reconoce con nombres variados, tales como, progreso técnico, desarrollo tecnológico, investigación y desarrollo (I+D) y otros, superando así una tradición económica que subestimó su crucial papel en la evolución del sistema económico, con honrosas excepciones donde sobresalen Carlos Marx y Joseph Schumpeter. El cambio tecnológico puede especificarse como la intersección del conjunto físico de leyes de la naturaleza y el conjunto de relaciones socioeconómicas; esta intersección, aunque contiene leyes internas propias, sólo adquiere pleno sentido cuando es incorporado al sistema productivo. De este modo la tecnología queda definida como una forma de conocimiento orientada hacia el fortalecimiento o la sustitución de determinada actividad humana, ya que permite integrarle ciertas formas tecnológicas que, por su naturaleza, no se representan en ?forma material?, pero que sí inciden directamente sobre los modos de organización de la sociedad, tales como el conocimiento, la cultura, las técnicas de una organización y las características técnicas de un sistema social. Actualmente en el mundo del trabajo tenemos otra disminución del empleo causada por un nuevo avance tecnológico que incrementa la productividad del trabajo. Se trata de la tecnología informática, también llamada revolución del conocimiento la cual propicia la globalización, proceso que derriba fronteras y debilita al Estado asistencial erosionando con ello los fundamentos de la sociedad capitalista. Esta nueva vuelta a la tuerca de la explotación del trabajo asalariado está conmocionando al mundo del trabajo al desaparecer el empleo formal fomentando así la reproducción del empleo precario. Es así como en la mañana del nuevo milenio el empleo precario no solamente pulula en los países en desarrollo como el nuestro, sino que, debido al proceso de globalización, también se reproduce en las sociedades laborales maduras abonadas por el imparable avance tecnológico; por ejemplo, en Alemania el aumento del empleo precario ha sido impresionante: de representar un décimo de la población ocupada en 1960 ha pasado a un tercio en 1990. El fin de la sociedad del pleno empleo En este mundo sin fronteras para los capitales pero con un trabajo atado legalmente a su lugar de origen aunque con migración creciente, se expresa un declive del poder de los agentes vinculados a un territorio y organizados en el Estado nacional con todas sus instituciones, en favor de los agentes económicos desvinculados de cualquier territorio y Estado nacional, quienes controlan los capitales, las finanzas, el comercio. En dicha situación el margen de maniobra de los Estados nacionales puede reducirse al dilema de: o ?pagar? la creciente pobreza con un índice mayor de desempleo (y altos impuestos como en Europa) o tolerar un alto índice de pobreza a cambio de un desempleo menor (y bajos impuestos como en Estados Unidos). Ya que ninguna de las dos situaciones resuelve el problema del desempleo estructural, no es difícil plantear que la sociedad laboral, tal como ahora la conocemos, se acerca a su fin a medida que los trabajadores son substituidos por tecnologías inteligentes. La creciente inseguridad provocada por el desempleo ya muestra el fracaso social del instrumental político-económico vigente y ya está enterrando a las economías de ?pleno empleo? al romper la alianza histórica entre la economía capitalista, el Estado asistencial y la democracia. La superación de estas relaciones imperantes necesita de un desarrollo social alternativo, el cual implica la necesidad de caminar hacia nuevos modelos de sociedad acompañados de nuevos pactos sociales. Un buen ejemplo está contenido en la propuesta de una Europa futura (U. Beck, 2000), mismo que se expondrá enseguida para ser evaluado a la luz de nuestra problemática en un México cada vez más interactivo con el resto del mundo. Desarrollos alternativos de la nueva sociedad En la actualidad la tríada, compuesta por la libertad, la actividad política y la democracia, ha sido posible gracias al trabajo remunerado, superando de esta forma a la sociedad de la Grecia clásica que necesitaba del trabajo esclavo para que unos cuantos ciudadanos pudieran ejercer y disfrutar esa tríada tan preciada. El escenario europeo del futuro, contenido en la segunda modernidad y concebido como antítesis del actual modelo de sociedad de pleno empleo, Beck lo vislumbra como una potenciación de la sociedad política de los individuos, alcanzada mediante una sociedad activa en cada lugar concreto y con una democracia a la vez local y trasnacional. En este futuro no se trata de la desaparición del trabajo asalariado de la sociedad del pleno empleo, ni del fin del trabajo asalariado; pero la imaginada sociedad futura de ciudadanos activos, ya no vegetará en el contenedor del Estado nacional sino que sus actividades locales estarán organizadas simultáneamente por encima y más allá de sus fronteras, además de estar en condiciones de desarrollar, en pequeña escala, respuestas locales a las exigencias y a los retos que conlleva la segunda modernidad. La segunda modernidad implica que una sociedad centrada en el trabajo sea transformada paulatinamente, o por medio de una hecatombe, en una soberanía y en una libertad política que puedan experimentarse en redes de actividad autoorganizada donde sean resueltos los problemas de organización y de espontaneidad supervivientes de un Estado asistencial en retirada. Las exigencias serán resueltas mediante proyectos comunales que reactiven la democracia y la identidad ciudadana y, aunque a menudo serán conflictivos, estarán inscritos en agendas de trabajo cívico, iniciativas ecológicas, trabajo para combatir a la pobreza, grupos de debates, teatro, actividades culturales. Simultáneamente los retos más importantes a enfrentar serán cuatro: la individualización, la globalización, la disminución del empleo y las crisis ecológicas. En síntesis, el escenario futuro del trabajo planteado por U. Beck es la sociedad de los ciudadanos globales, basado en la experiencia europea de la actual sociedad del pleno empleo, misma que ya ha iniciado su transformación hacia una sociedad laboral plural con nuevas aportaciones al concepto de trabajo precario y que se condensan en doce tesis las cuales se reproducen enseguida: 1. El mayor índice de crecimiento de todo el mundo lo registra el trabajo ?precario?. En los bastiones occidentales de la sociedad del pleno empleo ha irrumpido con fuerza lo discontinuo, lo impreciso, lo informal; en una palabra, se está produciendo la brasileñización de Occidente. De conformarse esta dinámica, dentro de diez años el 50% de los empleados trabajará ?a la brasileña? (en México ya hemos superado ese porcentaje). 2. Se ha venido abajo la idea maestra del pleno empleo; a saber, 2% de desempleados, trabajo normal por regla general, identidad social y seguridad por cada trabajo. Esto ya es historia (en México nunca alcanzamos esos niveles de desempleo y prestaciones). 3. Las relaciones de poder se desplazan. El trabajo se torna local y el capital global. 4. El régimen de riesgo laboral resultante está repleto de ambivalencias. Nunca fue la creatividad de la gente tan importante como hoy, pero tampoco nunca fueron los trabajadores tan vulnerables como en esta época, en la que trabajan de manera individualizada y más dependientes que nunca en las redes flexibles cuyas reglas se han vuelto indescifrables para muchos. 5. En la vida cotidiana y en la política debe producirse un cambio de perspectivas que ya apuntan muchos indicadores. Se trata de descubrir en la falta de trabajo el disfrute del tiempo y de asegurar correctamente la actividad laboral discontinua. 6. La antítesis de la sociedad laboral es el fortalecimiento de la sociedad política de los individuos, de la sociedad ciudadana activa in situ. Esta visión postula una democracia ciudadana a la vez local y trasnacional en Europa (habrá que avanzar lo posible tratando de remontar la cerrazón del actual gobierno de Estados Unidos). 7. Con el trabajo cívico, que busca precisamente esto, surge, junto al trabajo convencional, una fuente alternativa de actividad e identidad que no sólo hace más feliz a la gente, sino que también crea cohesión en la sociedad individualizada mediante la revitalización de la democracia cotidiana (en México esta tarea ya es una cuestión urgente, de supervivencia). 8. El modelo del trabajo cívico presupone varias cosas, entre ellas la reducción del horario laboral para todos en el sector de un trabajo de tiempo completo. Todo el mundo, mujeres y hombres, deberíamos tener la posibilidad de trabajar en tiempo parcial si así lo deseáramos. De lo contrario, el trabajo cívico puede dividir a la sociedad en nuevas clases y correr el riesgo de convertirse en un gueto para pobres. 9. El trabajo cívico se recompensa mediante el dinero cívico y de este modo se reconoce y valora socialmente. En la medida de que el receptor de dicho dinero realiza públicamente un trabajo cívico importante y eficaz, se puede afirmar que no es un desempleado. La consecuencia se impone: ¡en vez de financiar el desempleo, financiemos el trabajo cívico! 10. La Europa de los ciudadanos sólo surgirá en una Europa del trabajo cívico. No hay manera mejor de dotar de sentido a los derechos cívicos que transformarlos mediante el trabajo cívico en un proceso autoorganizado de individuos soberanos. La democracia europea sin duda se revitalizará con y mediante el trabajo cívico. 11. En la antigua República Democrática Alemana, la xenofobia se ha convertido en algo normal, sin que haya sido enérgicamente condenada y estigmatizada por las capas medias de la sociedad. ¿Por qué, entonces, no insuflar vida en esta zona, bajo la égida de grupos ciudadanos germano orientales, a un movimiento pro derechos civiles sobre la base del trabajo cívico y desarrollar de este modo una cultura democrática del tipo learning by doing? (aprender al hacer) 12. El trabajo cívico puede, además, ensayar fórmulas y foros de regulación de conflictos trasnacionales y, de este modo, contribuir, en un mundo sin distancias y, por tanto, cada vez más conflictivo, a que las diferencias entre culturas y religiones sean a la vez reconocidas y dirimidas al tenor de unas reglas tipificadas institucionalmente. Esta visión de democracia cívica europea, utópica para nosotros, tiene que ser tamizada con preguntas, como las siguientes, que atienden la problemática de naciones con poco o nulo desarrollo tecnológico, como nuestro México: ¿no quedan excluidos los marginados económicamente y/o culturalmente? Siendo así ¿esta sociedad no significará el ascenso de las clases medias exclusivamente? Y, por consiguiente de manera contraproducente ¿no se abren de este modo vetas de bajos salarios que contribuyan a la cancelación de la jornada de trabajo de 40 horas semanales sin un reemplazo factible? ¿será la penuria el destino de los no cognoscentes? Y siendo así ¿a cuál libertad, democracia y actividad política podemos referirnos para nuestra población? Por lo pronto habrá que soportar la incertidumbre que nos debe obligar a encontrar nuevos caminos en el mundo del trabajo. Mientras tanto, tendremos que defender sin ninguna concesión las conquistas laborales plasmadas en nuestra Constitución. Referencias Beck, Ulrich (2000)/ Un nuevo mundo feliz. La precariedad del trabajo en la era de la globalización, Paidós, Barcelona Talavera, Fernando y Martín Rodríguez, (1995)/ "Empleo precario y desempleo", Distribución del ingreso y políticas sociales Tomo I, libro comp. José Luis Calva, Instituto de Investigaciones Económicas, UNAM, Ed. Juan Pablos, pp.161-186. Varios autores (1992) El cambio tecnológico hacia el nuevo milenio. Debates y nuevas teorías, compilado por Mikel Gómez Uranga, Miguel Sánchez Padrón y Enrique de la Puerta, Ed. Icaria, serie Economía crítica, Barcelona. * * * * * * 2. El futuro del trabajo en la segunda modernidad Fernando Talavera Aldana * Actualmente la libertad, la actividad política y la democracia, han sido posibles gracias al trabajo remunerado, superando de esta forma a la sociedad de la Grecia clásica que necesitaba del trabajo esclavo para que unos cuantos ciudadanos pudieran ejercer y disfrutar esa tríada tan preciada. El escenario europeo del futuro, contenido en la segunda modernidad y concebido como antítesis del actual modelo de sociedad de pleno empleo, se vislumbra como una potenciación de la sociedad política de los individuos, por medio de una sociedad activa en cada lugar concreto y con una democracia a la vez local y trasnacional. En este futuro, no se trata de la desaparición del trabajo asalariado de la sociedad del pleno empleo, ni del final del trabajo asalariado; pero la imaginada sociedad futura de ciudadanos activos, ya no vegetará en el Estado nacional y sus actividades locales estarán organizadas simultáneamente por encima y más allá de las fronteras, además de estar en condiciones de desarrollar, en pequeña escala, respuestas locales a las exigencias y a los retos que conlleva la segunda modernidad. Esta segunda modernidad implica que una sociedad centrada en el trabajo sea transformada paulatinamente, o por medio de una hecatombe, en una soberanía y en una libertad política que puedan experimentarse en redes de actividad autoorganizada donde sean resueltos los problemas de organización y de espontaneidad supervivientes del Estado benefactor en retirada. Las exigencias serán resueltas mediante proyectos comunales que reactiven la democracia y la identidad ciudadana y, aunque a menudo serán conflictivas, estarán inscritas en agendas de trabajo cívico, iniciativas ecológicas, trabajo para combatir a la pobreza, grupos de debates, teatro, actividades culturales. Simultáneamente los retos más importantes a enfrentar serán cuatro: la individualización, la globalización, la disminución del empleo y las crisis ecológicas. En síntesis, un escenario futuro del trabajo donde las relaciones de poder se desplazan cuando el trabajo se torna local y el capital se mueve globalmente, es planteado como la sociedad de los ciudadanos globales. Esta proyección, basada en la experiencia europea de la actual sociedad del pleno empleo, ya ha iniciado su transformación hacia una sociedad laboral plural con nuevas aportaciones al concepto trabajo precario definido como lo discontinuo, lo impreciso, lo informal. Esta concepción, antítesis de la sociedad laboral, implica el fortalecimiento de la sociedad política de los individuos, de la sociedad ciudadana activa in situ que postula una democracia ciudadana, a la vez local y trasnacional. Con el trabajo cívico, que busca precisamente esto, surge, junto al trabajo convencional, una fuente alternativa de actividad e identidad que no sólo hace más feliz a la gente, sino que también crea cohesión en la sociedad individualizada mediante la revitalización de la democracia cotidiana. El modelo del trabajo cívico presupone varias cosas, entre ellas la reducción del horario laboral para todos en el sector de trabajo a tiempo completo. Todo el mundo, mujeres y hombres, deberíamos tener la posibilidad de trabajar a tiempo parcial si así lo deseáramos. De lo contrario, el trabajo cívico puede dividir a la sociedad en nuevas clases y correr el riesgo de convertirse en un gueto para pobres. El trabajo cívico se recompensa mediante el dinero cívico y de este modo se reconoce y valora socialmente, con él se pueden ensayar fórmulas y foros de regulación de conflictos trasnacionales y, de este modo, contribuir, en un mundo sin distancias y, por tanto, cada vez más conflictivo, a que las diferencias entre culturas y religiones sean a la vez reconocidas y dirimidas al tenor de unas reglas tipificadas institucionalmente. No obstante, esta visión, idílica para nosotros, de la democracia cívica europea, tiene que ser tamizada con preguntas, como las siguientes, que atienden la problemática de naciones con poco o nulo desarrollo tecnológico, como México: ¿no quedan excluidos los marginados económicamente y/o culturalmente? Siendo así ¿esta sociedad no significará el ascenso de las clases medias exclusivamente? Y, por consiguiente de manera contraproducente ¿no se abren de este modo vetas de bajos salarios que contribuyan a la cancelación de la jornada de trabajo de 40 horas semanales sin un reemplazo factible? ¿será la penuria el destino de los no cognoscentes? Y siendo así ¿a cuál libertad, actividad política y democracia podemos referirnos para nuestra población? Por lo pronto habrá que soportar la incertidumbre que nos obligue a encontrar nuevos caminos en el mundo del trabajo. Mientras tanto, tendremos que defender las conquistas laborales sin ninguna concesión. * * * * * *
3. México-Estados Unidos: el problema migratorio Fernando Talavera Aldana *
En el mundo capitalista actual, no existen fronteras para el capital y el intercambio de bienes y servicios está regulado con tratados de ?libre comercio?, pero los trabajadores simplemente son bloqueados en sus desplazamientos fronterizos. Esta situación es particularmente inhumana en la frontera más grande del mundo entre un país desarrollado y otro en desarrollo. Efectivamente, en los 3,200 kilómetros de frontera entre México y Estados Unidos han sido contabilizadas por una organización civil, más de 2,000 emigrantes mexicanos muertos desde 2001, 375 de los cuales fallecieron en 2004 y 500 en 200, o sea un incremento del 33.3%. Los trabajadores mexicanos están arriesgando sus vidas en el paso fronterizo, ahogándose en el Río Bravo o deshidratándose en el desierto de Arizona, por la enorme diferencia de percepciones existente entre las dos economías: un salario en California hasta de 6.75 dólares la hora por lavar coches o como ayudante de cocina en un restaurante: es decir más de 600 pesos por 8 horas de trabajo haciendo enorme la diferencia de los ingresos salariales en más de 10 veces mayor (1,000 por ciento). Pero los lazos de los emigrantes mexicanos con sus familias y su comunidad no se rompen tan fácilmente, prueba de ello son los más de 20,000 millones de dólares (226 mil millones de pesos al tipo de cambio prevaleciente) recibidos en 2005. Esta respetable cantidad de dinero (mundialmente sólo superada por India y China) ha contribuido a mitigar la pobreza en nuestro país. Estudios varios muestran que las remesas se han gastado en un 78% para el uso familiar (68% para comida), más 8% en ahorro, 7% en educación, 1% en negocios, 1% en adquirir una propiedad y 4% en lujos. El alto diferencial salarial acompañado de la falta de empleos en México han causado 2,000 trabajadores muertos en la línea fronteriza que se traducen en dos mil familias sin el ingreso de su proveedor principal, pero ahora la cuota mortal de mexicanos con ganas y necesidad de trabajar se incrementará con los 6,000 soldados de la Guardia Nacional estadounidense que están siendo movilizados a nuestra frontera norte para impedir el paso de indocumentados mediante el uso de la tecnología perfeccionada en Irak para proteger ?sus propiedades?. Pero no es todo, la economía del imperio se debilita y ahora habrá de desalojar a la fuerza de trabajo ?excedente?: el 14 de junio se dio a conocer la detención de 2, 179 personas ?extranjeras que violaron las leyes de inmigración? y que serán deportadas. Esta acción ?legal? encubre el problema económico al decir que se trata de delincuentes, y también intenta disfrazar a la seguramente mayoría de mexicanos señalándolos en orden casi alfabético por nacionalidad, ?brasileños, colombianos, dominicanos, ecuatorianos, salvadoreños, guatemaltecos, hondureños, mexicanos, nicaragüenses y peruanos? No hay duda que los días de paz fronteriza se han terminado tanto para los trabajadores mexicanos que intenten cruzar la línea divisoria, como para los trabajadores que residen allá y no tienen papeles. Al tiempo que el negocio sostenido por el consumo de drogas de la parte viciosa de los estadounidenses seguirá floreciente no obstante la guerra en la frontera con los narcos mexicanos, ya que ningún político del gobierno del presidente Bush se atreve a enfrentarse en su territorio con los capos de la droga y menos con sus drogadictos. Una vez más el imperio muestra sus dientes para ocultar sus vergüenzas. * * * * * *
4. Mineros, sindicatos y competitividad Fernando Talavera Aldana * Abril de 2006 El 7 de marzo marcharon los sindicatos de mineros, electricistas, telefonistas, del IMSS, de la UNAM y agrupaciones campesinas, todos unidos por la destitución del Secretario del Trabajo, Francisco Salazar, además de amenazar con un paro nacional de 24 horas para presionar al gobierno foxista a que respete la vida interna de los sindicatos. ¿Qué sucedió para que los sindicatos se unieran en contra de un gobierno débil y que ya va de salida? Una primera respuesta tiene que ver con la ilegal destitución de un dirigente apoyado por 97 de las 130 secciones del sindicato minero, acción que pone en riesgo la ?autonomía sindical?. Las comillas son válidas porque aunque la Secretaría del Trabajo puede imponer a un Secretario General mediante la ?toma de nota?, no está facultada para decidir sobre la legalidad sindical. Pero el asunto de fondo arranca desde tiempo atrás y está relacionado con la trágica muerte de 65 mineros en San Juan Sabinas Coahuila, de entre ellos sólo 25 tenían seguro de vida. En efecto, fue en 1990 cuando el ejército tomó los pueblos de Cananea y Nacozari para controlar a los mineros quienes exigían el respeto a sus condiciones laborales, a las que el reciente comprador, el Grupo México de Jorge Larrea, no les hizo el menor caso imponiendo cláusulas basadas en bonos de productividad. Los mineros que enriquecen al Grupo México ya han estallado 12 huelgas exigiendo aumento salarial, aumento de prestaciones y mejorar las condiciones de seguridad; la huelga más reciente duró 46 días y ocurrió el año pasado en Lázaro Cárdenas-Las Truchas Michoacán. Pero el gobierno ha prestado oídos sordos a estas justas reclamaciones y el resultado ahora está a la vista: 65 familias que quedan en el desamparo. ¿Es así como el gobierno foxista pretende ?modernizar? la producción? ¿socavando a los organismos sindicales mermando a los trabajadores para así poder avanzar en sus reformas a la Ley Federal del Trabajo e impulsar la flexibilidad laboral? ¿o es que así pretende ganarse a los dueños del dinero para que apoyen a un candidato presidencial azul que ?no levanta?? Por lo pronto habría de resaltar el escaso interés del gobierno en impulsar a la nueva tecnología al aceptar pasivamente la aprobación del 0.37% del PIB, un poco más de la tercera parte del 1% del presupuesto recomendado por la ONU para impulsar la investigación, y así poder generar innovaciones que aumenten la productividad del trabajo sin necesidad de recurrir a las bajas salariales con el fin de que las mercancías mexicanas sean competitivas en los mercados internacionales. En este gris estado de cosas el apoyo a los mineros es una obligación de todos los trabajadores. * * * * * *
5. La defensa del trabajo? ahora en Francia
Fernando Talavera Aldana * Abril de 2006 Mientras tanto, y como generalmente sucede con el pueblo francés, allá los trabajadores también se movilizan estallando numerosas huelgas acompañadas de movilizaciones estudiantiles a lo largo y ancho del país que reunió a más de 250 mil personas, de 51 de las 84 universidades en Francia. La bandera es el rechazo de un controvertido Contrato de Primer Empleo diseñado especialmente para los jóvenes y con el cual el presidente J. Chirac por medio de su primer ministro D. de Villepin pretende ?reducir el desempleo?. Este nuevo contrato permite a las empresas emplear a trabajadores menores de 26 años en un periodo de prueba de 2 años y hasta entonces las empresas podrán ofrecerles un puesto de trabajo permanente. Los jóvenes argumentan que con los CPE se fomentan empleos precarios donde se puede despedir al trabajador sin necesidad de justificación alguna ante el Ministerio del Trabajo. Y tienen razón ya que el nuevo contrato puede profundizar la división en el mercado de trabajo al inducir a los patrones a sacrificar los empleos permanentes en aras de los empleos menos seguros del nuevo contrato. También el nuevo contrato abre la puerta para que los patrones decidan reemplazar antes de los dos años a los jóvenes que estén trabajando, impidiendo así que éstos puedan acceder a un empleo permanente. Pero esto no es todo, los líderes estudiantiles están también denunciando otro problema relacionado: es el sistema educativo francés cuya enseñanza es insuficiente para que los jóvenes consigan un trabajo permanente. En una época como la actual, plena de cambios mundiales acelerados debidos a la revolución informática, el sistema educativo debe tomar en cuenta las características del trabajador del conocimiento haciendo referencia a la necesidad de incorporarse al nuevo paradigma de la docencia/aprendizaje: enseñar a aprender, y así estar en mejores condiciones para trabajar en un empleo existente o creando el suyo propio. Y este es el meollo del asunto, porque si la lucha de la juventud ante la CPE es defensiva, la exigencia de una educación adecuada a las nuevas realidades es crucial para enfrentar al futuro. ¡Trabajadores, apoyemos a los jóvenes en sus demandas!
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6. Ironías de la historia: piratas, corsarios y rentas tecnológicas Fernando Talavera Aldana * Marzo de 2006 A lo largo de la historia, el capitalismo ha inventado formas inéditas de acumular y reproducirse, mismas que en sus inicios siempre se encuentran ubicadas en los límites de la legalidad establecida y, en algunos casos, fuera de ella. Son famosas (antes por los libros y hoy por películas ?heroicas? poco respetuosas de la historia) las leyendas negras del siglo XVI de piratas y bucaneros ingleses y franceses que en los mares y costas caribeñas atracaban naves y factorías españolas plenas de riquezas saqueadas de ?sus colonias?, situación que en última instancia, empobrecía a los ?conquistados? pobladores originales de nuestro continente. Pero el colmo de esas productivas, remotas y sangrientas utilidades se dio con los corsarios, quienes con la autorización de la reina de Inglaterra pudieron cometer toda clase de tropelías y crímenes amparados con una patente de corso que les proporcionaba el apoyo militar de la pérfida Albión. Cinco siglos después y ya ubicados en la actual situación de la que fuera la joya de la corona española, los piratas mexicanos (prestos para copiar y vender música y películas en el sector informal, productos elaborados en los países que, antaño fueron beneficiados por aquellos, los verdaderos piratas) son perseguidos por las fuerzas de la legalidad en nombre de los ?derechos de autor?. Esto es, por autores que en su gran mayoría componen canciones pedidas ex profeso para imponer la moda, que no es más que variaciones sobre el mismo tema de una herencia cultural que nos pertenece a todos; algo parecido sucede con las películas sobre todo por las inspiradas en las inmortales obras de los grandes escritores quienes ya tienen vencidas sus patentes. Y ni qué decir de los nuevos alquimistas quienes transforman, no metales en oro, sino el conocimiento de nuestros antepasados sobre las yerbas medicinales, concentrándolas y vendiéndolas en pastillas o inyecciones, o también sintetizando en el laboratorio el elemento curativo de esas yerbas antes sagradas. Pero el colmo es la venta de maíz a los mexicanos. En efecto, son las grandes compañías biotecnológicas, las que aprovechándose de la selección de semillas de maíz realizadas generación tras generación por los campesinos, arrancan desde ese avanzado punto de partida, le cambian un poco el código genético para ?corregir debilidades? y se las devuelven a esos mismos campesinos exigiendo altísimos precios, y esto no es todo: son híbridas, o sea que los granos producidos por estas semillas son estériles y, al igual que las mulas, no pueden reproducirse. Pero ahora y ya sin ironías, los neopiratas del mundo empobrecido ya cuentan para su defensa con una patente de corso. Esta nueva patente no es como la de antaño basada en la fuerza de la legalidad concedida por un Estado nacional en guerra, sino que ahora esta nueva patente se asienta en la fuerza de la razón y se llama renta tecnológica. En efecto, este concepto inspirado en Marx, puede transformar a los piratas en corsarios modernos, ¿cómo? con todo el apoyo de la intelectualidad consciente y, al igual que en el pasado donde una reina en guerra con la corona española inventó la patente de corso, los estudiantes, profesores e intelectuales mexicanos debemos unirnos en esta nueva campaña universal con la población pensante y consciente de países hermanados en contra de la opresión tecnológica. Compañeros, concedamos una patente de corso a estos piratas modernos, convirtiéndolos en trabajadores legales, corsarios atacantes del insaciable capital y sus corifeos, abriendo así una ventana hacia un futuro más tecnologizado sí, pero también más humano. En descargo se puede afirmar que esta acción unilateral es defensiva y mucho menos sangrienta que la emprendida por los antiguos corsarios, por cierto ancestros de los actuales impulsores del incremento productivo, pero también temerosos guardianes del oro y la plata del siglo XXI: la nueva tecnología. Y ahora sí: ¿qué se entiende por renta tecnológica? La RT es un concepto que da cuenta de la singular ganancia extraordinaria apropiada por algunos empresarios de los países desarrollados quienes detentan el control de la modernización tecnológica de vanguardia gracias al monopolio que el Estado nacional les permite establecer sobre determinadas dimensiones de la naturaleza transformada por la ciencia y hasta hoy, inaccesible para el resto de la población mundial. Esta nueva forma de poder establecido por el capital ya se ha instalado en el mundo donde ahora vivimos, y padecemos con la pobreza de la mayoría de la población. Pero amables lectores, como entre colegas no se vale ?piratear? ideas, los remito a la ponencia de nuestro multipremiado Bolívar Echeverría ?Renta tecnológica y capitalismo histórico? traducida del inglés al español (merecida venganza de la historia) por Vianey Ramírez y Luis Arizmendi y publicada en Mundo Siglo XXI núm. 2, revista del Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales del IPN, y dirigida por Luis Arizmendi quien también es profesor de nuestra Facultad. * * * * * *

7. El desempleo y el sector informal
Fernando Talavera Aldana * Los desfiguros del gobierno foxista parecen no tener fin. Ahora le tocó el turno a un indicador económico muy significativo: las tasas de desempleo. Así fue como en la reciente reunión parlamentaria de México-Estados Unidos la representación panista haciendo gala de ignorancia y oportunismo mezcló alegremente las tasas de desempleo formal con el ambulantaje para ?probar? que en México no hay desempleo. Seguramente olvidaron que si la ocupación en el comercio ambulante fuera equivalente al empleo formal no tendría ningún sentido que el gobierno federal invirtiera millones de pesos en un proyecto que arrancará en julio próximo con la finalidad de avanzar en la integración de la economía ?ilegal? (el ambulantaje) a la legal (el empleo formal). La investigación ya ha sido aprobada por Vicente Fox quien ha sido convencido por Hernando de Soto líder del proyecto cuyo objetivo inicial lo ha anunciado como ?tener una imagen clara de lo que está ocurriendo en la sombra? en clara alusión a la versión del sector informal denominada también ?economía subterránea. De Soto es un empresario peruano conocido allá por sus intervenciones públicas en esta área y si atendemos a sus recomendaciones para afrontar el problema del sector informal, dadas en otras tierras y tiempos, éstas se basan en la rectoría de la actividad económica por parte del Estado, más escuetamente: la necesidad de que este sector, que opera fuera de la ley, pague impuestos. Esta visión podría calificarse de insuficiente y retrógrada al no encarar el futuro del trabajo en un mundo conmocionado por los avances tecnológicos: la revolución informática; la cual, también como las dos anteriores, está reemplazando el trabajo humano por máquinas con el consecuente aumento del desempleo estructural. La respuesta a este rompecabezas, en nuestro mundo en desarrollo, se está dando precisamente bajo la forma de un sector informal que ofrece empleos precarios. Pero tampoco el empleo precario es una solución satisfactoria porque significa ausencia de prestaciones sociales, bajos salarios, horarios mayores a las 40 horas semanales o su opuesto el trabajo eventual y a destajo, alta peligrosidad como el caso de los emigrantes, trabajo infantil, y otras insuficiencias vitales. Ante tal ineficacia para resolver esta dificultad, el Estado mexicano, cada vez menos benefactor, pretende ahora legalizar al sector informal con lo cual, de lograrlo, apenas rozaría la superficie de un problema que de no resolverse adecuadamente amenaza con trastornar la base social del actual sistema político. Mientras tanto, en el ámbito económico habrá que retomar el camino del crecimiento. * * * * * *
8. Trabajo precario y trabajo cívico Fernando Talavera Aldana * Con el creciente debilitamiento del estado benefactor, desde hace más de una década el trabajo precario es la opción disponible para más de la mitad de la fuerza de trabajo en México donde ya no son eficientes ni el salario mínimo, ni las prestaciones ni la asistencia social. Este sector está conformado por vendedores ambulantes, artesanos, jornaleros agrícolas, emigrantes y otros trabajos con jornadas menores de 15 horas o 45 horas por semana, exceptuando al ?lumpen proletariado?. El problema de la falta de empleos creció en México con la crisis petrolera lopezportillista de 1982 y, desde mediados de la década de los noventa, se agudizó con la ?revolución informática? imperante en un mundo cada vez más globalizado. Este avance tecnológico asentado en el uso de las computadoras y el internet, al aumentar la productividad del trabajo, ha creado menos nuevos puestos de trabajo que los que ha podido generar. Este déficit de empleos ha castigado también a las economías avanzadas, las cuales ya están padeciéndolo, aunque en una escala menor que la nuestra y de otros países en desarrollo. En efecto, en este mundo sin fronteras para los capitales pero con un trabajo sujeto legalmente a su lugar de origen aunque con migración creciente, se está dando un declive de los agentes vinculados a un territorio y organizados en el Estado nacional acompañado por un fortalecimiento de los agentes, desvinculados de cualquier territorio y Estado nacional, los cuales controlan las finanzas y el comercio internacional. En el mundo actual, empañado por las guerras y la creciente explotación del trabajo, todavía imperan los ideales de la libertad, la actividad política y la democracia, que han sido posibles gracias al trabajo remunerado, superando así a la sociedad de la Grecia clásica que necesitaba del trabajo esclavo para que unos cuantos ciudadanos pudieran ejercer y disfrutar esa tríada tan preciada. Un escenario optimista del futuro, imaginado en Europa, contenido en la ?segunda modernidad? y concebido como antítesis del actual modelo de sociedad de pleno empleo, vislumbra una potenciación de la sociedad política de los individuos, por medio de una sociedad activa en cada lugar concreto y con una democracia a la vez local y trasnacional. En este futuro, que no implica el final del trabajo asalariado, la imaginada sociedad futura de ciudadanos activos, ya no vegetará en el Estado nacional y sus actividades locales estarán organizadas simultáneamente por encima y más allá de las fronteras, además de estar en condiciones de desarrollar, en pequeña escala, respuestas locales a las exigencias y a los retos que conlleva la segunda modernidad. Esta segunda modernidad implica que una sociedad centrada en el trabajo sea transformada paulatinamente, o por medio de una hecatombe, en una soberanía y en una libertad política que puedan experimentarse en redes de actividad autoorganizada donde sean resueltos los problemas de organización y de espontaneidad supervivientes del Estado benefactor en retirada. Las exigencias serán resueltas mediante proyectos comunales que reactiven la democracia y la identidad ciudadana y, aunque a menudo serán conflictivas, estarán inscritas en agendas de trabajo cívico, iniciativas ecológicas, trabajo para combatir a la pobreza, grupos de debates y actividades culturales. Simultáneamente los retos más importantes a enfrentar serán cuatro: la individualización, la globalización, la disminución del empleo y las crisis ecológicas. En síntesis, un escenario futuro del trabajo donde las relaciones de poder se desplazan cuando el trabajo se torna local y el capital se mueve globalmente, es planteado como la sociedad de los ciudadanos globales. Esta proyección, basada en la experiencia europea de la actual sociedad del pleno empleo, ya ha iniciado su transformación hacia una sociedad laboral plural con nuevas aportaciones al concepto trabajo precario definido como lo discontinuo, lo impreciso, lo informal. Esta concepción, antítesis de la sociedad laboral, implica el fortalecimiento de la sociedad política de los individuos, de la sociedad ciudadana activa in situ que postula una democracia ciudadana, a la vez local y trasnacional. Con el trabajo cívico, que busca precisamente esto, surge, junto al trabajo convencional, una fuente alternativa de actividad e identidad que no sólo hace más feliz a la gente, sino que también crea cohesión en la sociedad individualizada mediante la revitalización de la democracia cotidiana. El modelo del trabajo cívico presupone varias cosas, entre ellas la reducción del horario laboral para todos en el sector de trabajo a tiempo completo. Todo el mundo, mujeres y hombres, deberíamos tener la posibilidad de trabajar a tiempo parcial si así lo deseáramos. De lo contrario, el trabajo cívico puede dividir a la sociedad en nuevas clases y correr el riesgo de convertirse en un gueto para pobres. El trabajo cívico será recompensado mediante el dinero cívico y de este modo se reconoce y valora socialmente, con él se pueden ensayar fórmulas y foros de regulación de conflictos trasnacionales y, de este modo, contribuir, en un mundo sin distancias y, por tanto, cada vez más conflictivo, a que las diferencias entre culturas y religiones sean a la vez reconocidas y dirimidas al tenor de unas reglas tipificadas institucionalmente. Esta visión idílica para nosotros los mexicanos ayudará a fortalecernos para soportar la incertidumbre actual, obligándonos a encontrar nuevos caminos en el mundo del trabajo. Mientras tanto, habrá que defender las conquistas laborales sin ninguna concesión. * * * * * *

9. El empleo precario en el México del siglo XXI * Trabajo, tecnología y modernidad Fernando Talavera Aldana ** Marzo 16 de 2005 Ante la creciente pérdida de empleos como consecuencia de la globalización y los avances tecnológicos en el sector servicios con la llamada revolución informática, en el mundo entero continúa expandiéndose un fenómeno laboral, reconocido como empleo precario, economía informal o economía subterránea, definido como refugio de los que han quedado marginados del mercado de trabajo y de las prestaciones del Estado benefactor. En los países en desarrollo, como en el nuestro, el empleo precario ha venido reproduciéndose en forma creciente desde hace varios lustros provocando intranquilidad y protestas en el mundo del trabajo. Preocupados por la necesidad de explicar este fenómeno a fin de encontrar vías de solución, a principios de los años noventa iniciamos en el Taller de Economía del Trabajo, investigaciones sobre el empleo precario realizando varios esfuerzos para su definición y cuantificación, escribiendo artículos en libros y revistas y diseñando y levantando cuestionarios en varios sitios de la zona metropolitana de la ciudad de México. También hemos difundido esta problemática en varios de los 39 números que hemos editado de la Carta de Políticas Públicas, en México y en el mundo, revista bimensual de la Facultad de Economía, además de haberla incorporado en la temática de una materia del Área de Economía Internacional de nuestra Facultad. En la actualidad ese crecimiento imparable del empleo precario a nivel mundial ha obligado a los especialistas del trabajo en sus dimensiones económico política y social, a continuar con las investigaciones tratando, ya no solamente de dilucidar sus características actuales, sino de plantear su evolución con el fin de promover los cambios, económicos, culturales y jurídicos necesarios para el desarrollo económico y social del futuro en el planeta. Dicha situación nos obliga a darle continuidad a los esfuerzos de investigación avanzando en la formalización de un proyecto de investigación que enriquezca el acervo mexicano al incorporarle las imbricaciones con el resto del mundo de este fenómeno que implica cambios radicales en los fundamentos del mundo laboral en la sociedad capitalista. Cambios que permitirán la creación de escenarios inéditos que habrán de ser incorporados en el debate sobre el devenir económico-social en México. Presentación contextual y temática En la historia de la humanidad la interacción entre la expansión de la tecnología y el desarrollo económico y social, ha tenido una presencia cada vez más determinante en su evolución. La transformación de la sociedad agrícola en sociedad industrial es fuente ilustrativa de las profundas implicaciones que una difusión plena de las nuevas tecnologías puede tener en las relaciones de trabajo, las estructuras familiares y las configuraciones del poder político y económico; además de incluir la parte subjetiva que decide los patrones de comportamiento y el sistema de valores de la sociedad capitalista. En el mundo del trabajo puede afirmarse que el avance tecnológico al aumentar la productividad, impacta doblemente al empleo: por un lado cancela plazas laborales descalificando a los trabajadores y, por otro, crea puestos de trabajo que requieren de nuevas calificaciones laborales. Con el doble motivo de los avances tecnológicos ahorradores de fuerza de trabajo y del proceso de globalización económica que abre las fronteras para bienes y capitales, pero no para los trabajadores emigrantes, hoy por hoy el empleo en el mundo ha reducido su presencia relativa y está adquiriendo formas inéditas. Nuevos enfoques, alimentados por un desempleo creciente, aunado a una correlación de fuerzas mundial desfavorable al trabajo, adquieren presencia en el mundo laboral. Por ejemplo, la idea de no considerar más los conceptos de empleo y desempleo sustituyéndolos por horas de trabajo demandadas en las empresas y ofertadas por los trabajadores. La idea implica el desdoblamiento del trabajo requerido por las diversas funciones de las empresas y estrechamente vinculado a la demanda agregada, con la necesidad del trabajador de obtener un salario suficiente para vivir decorosamente junto con su familia. La virtual eliminación de una síntesis que trate de conciliar los intereses de los empresarios y los trabajadores abre una nueva época en la relación capital-trabajo. El problema planteado no es exclusivo de los economistas que con su instrumental intentan modelar la realidad, sino de una realidad encauzada en esa dirección por la fuerza del capital organizado el cual, por ahora, mantiene la ofensiva en el mundo. Aunque estos excesos tecnocráticos enarbolados por la derecha, han sido matizados por el gobierno laborista en Inglaterra, el gobierno social demócrata en Alemania y la jornada de 35 horas impulsada por la izquierda francesa, el rumbo trazado difícilmente podrá ser cambiado en un plazo más o menos largo. El cambio tecnológico puede especificarse como la intersección del conjunto físico de leyes de la naturaleza y el conjunto de relaciones socioeconómicas; esta intersección, aunque contiene leyes internas propias, sólo adquiere pleno sentido cuando es incorporado al sistema productivo. De este modo la tecnología queda definida como una forma de conocimiento orientada hacia el fortalecimiento o la sustitución de determinada actividad humana, ya que permite integrarle ciertas formas tecnológicas que, por su naturaleza, no se representan en ?forma material?, pero que sí inciden directamente sobre los modos de organización de la sociedad, tales como el conocimiento, la cultura, las técnicas de una organización y las características técnicas de un sistema social. Es entonces que en el amanecer del nuevo milenio el imparable avance tecnológico está precarizando el empleo, y no solamente en los países en desarrollo como el nuestro, sino que, debido al proceso de globalización, también se está reproduciendo en las sociedades laborales maduras. Tenemos entonces que la disminución del empleo causada por un avance tecnológico que incrementa la productividad del trabajo, en este caso específico la llamada tecnología informática que se extiende por un mundo cada vez más globalizado, como proceso en marcha acelerada que debilita al Estado asistencial, está provocando una conmoción en el mundo del trabajo y, en los fundamentos actuales de la sociedad capitalista al incrementar la creación de empleos precarios. En dicha situación el margen de maniobra de los Estados nacionales puede reducirse al dilema de: o ?pagar? la creciente pobreza con un índice mayor de desempleo (mayores impuestos como en Europa) o tolerar un alto índice de pobreza a cambio de un desempleo menor (menores impuestos como en Estados Unidos). Ya que ninguna de las dos situaciones resuelve el problema del desempleo estructural, no es difícil plantear que la sociedad laboral, tal como ahora la conocemos, se acerca a su fin a medida que los trabajadores son substituidos por tecnologías inteligentes. La creciente inseguridad provocada por el desempleo ya muestra el fracaso del instrumental político-económico vigente y ya está enterrando a las sociedades de pleno empleo orillando así al resquebrajamiento de la alianza histórica entre el capitalismo, el Estado asistencial y la democracia. La superación de estas relaciones imperantes necesita de un desarrollo social alternativo, el cual implica la necesidad de caminar hacia nuevos modelos de sociedad acompañados de nuevos pactos sociales, como los de la Europa del futuro, los cuales tendrán que ser evaluados a la luz de nuestra problemática cada vez más interactiva con el resto del mundo. En este escenario futuro no se trata de la desaparición del trabajo asalariado de la sociedad del pleno empleo, ni del final del trabajo asalariado; pero esa imaginada sociedad futura de ciudadanos activos, ya no vegetará en el contenedor del Estado nacional y sus actividades locales estarán organizadas simultáneamente por encima y más allá de las fronteras, además de estar en condiciones de desarrollar, en pequeña escala, respuestas locales a las exigencias y a los retos que conlleva la segunda modernidad. La segunda modernidad implica que una sociedad centrada en el trabajo sea transformada paulatinamente, o por medio de una hecatombe, en una soberanía y en una libertad política que puedan experimentarse en redes de actividad autoorganizada donde sean resueltos los problemas de organización y de espontaneidad supervivientes del Estado asistencial en retirada. Las exigencias serán resueltas mediante proyectos comunales que reactiven la democracia y la identidad ciudadana y, aunque a menudo serán conflictivas, estarán inscritas en agendas de trabajo cívico, iniciativas ecológicas, trabajo para combatir a la pobreza, grupos de debates, teatro, actividades culturales. Simultáneamente los retos más importantes a enfrentar serán cuatro: la individualización, la globalización, la disminución del empleo y las crisis ecológicas. Volviendo a lo local, enseguida se delinea un proyecto de investigación acerca de los efectos actuales de la modernización en la fuerza de trabajo mexicana.
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Proyecto de investigación Modernización y desempleo en México
Fernando Talavera Aldana
1. Los problemas del desempleo
* Despidos por la modernización * Insuficiencia en la creación de empleos * Necesidad de una recalificación laboral
2. La evolución del deterioro salarial
3. Los cambios en los centros de trabajo
* Aumentos en la intensidad del trabajo * Trabajador polivalente * Círculos de calidad
4. El debilitamiento de los sindicatos
* Reacciones del sindicalismo oficial * Sindicalismo en las maquiladoras y en las nuevas regiones industriales del país
5. Las estrategias de sobrevivencia de los trabajadores mexicanos
* Emigración mexicana a Estados Unidos * Integración al sector informal de la economía * Desa­rrollo del trabajo femenino y del trabajo infantil
6. La población no integrada al proceso modernizador
* Pobreza y pobreza extrema
Objetivos y tareas del proyecto 1. En una economía en desarrollo como la mexicana es necesario explorar los escenarios sobre el futuro del empleo precario desplegados en los países centrales, distinguiendo el planteamiento europeo del estadounidense. 2. Puntualizar, tipificar y cuantificar el trabajo precario en México, definiendo el estado actual y los escenarios futuros del fenómeno. 3. Publicar los avances para ayudar a establecer los cambios necesarios en los fundamentos de la problemática laboral a partir de un horizonte universal con visos de realidad y conveniencia económico-social. 4. Organizar debates y seminarios con otros centros de investigación de las ciencias sociales, en México y en las economías desarrolladas. 5. Orientar a estudiantes para ayudarlos en su formación mediante su incorporación a las tareas de investigación. * * * * * * 10. Contra la violencia y por la paz justa Anónimo Septiembre 11 de 2001 La masacre del 11 de septiembre dejó atónito al mundo. El centro de poder imperial, con sus símbolos en Washington y Nueva York, fue atacado al estrellarse contra sus instalaciones aviones de pasajeros en un operativo bélico nunca antes visto. Cientos y quizá miles de personas murieron en el primer ataque sufrido por Estados Unidos en su mismísimo territorio, luego de aquel lejano bombardeo en Pearl Harbor en la Segunda Guerra Mundial o la entrada simbólica de los ?dorados? de Pancho Villa en Columbus. Todos los vuelos se paralizaron, las escuelas fueron desalojadas --igual que los centros de diversiones, como ?Disneyworld?--, hubo compras de pánico en los supermercados y escenas de llanto, desesperación y miedo en muchas partes. Los estadios fueron cerrados a todos los eventos deportivos. La sociedad estadounidense se conmocionó con los ataques suicidas y conmocionó a todo el mundo no musulmán por la dureza, precisión y rapidez sorprendentes de los enemigos de la primera potencia del planeta. Es un hecho que los acontecimientos pueden todavía evolucionar en direcciones muy variadas. Pero no es menos cierto que, en lo inmediato, la izquierda internacional tiene que pronunciarse a este nivel del conflicto. No nos referimos por ?izquierda? a los socialdemócratas europeos, asesinos de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht cuando se dio la insurrección obrera en Alemania al inicio del siglo XX. Tampoco nos referimos a la Internacional ?Socialista?, organismo que admite a peleles del capital como el PRI o el PRD, y otros de la misma calaña en todo el mundo. No pensamos en los demócratacristianos ni en el resto de fuerzas proclives al capital. Se trata de establecer los vínculos deliberativos y de acción entre los propios trabajadores, una vez que las confusiones y el estremecimiento en los medios masivos de comunicación vayan disipándose. El primer pronunciamiento consiste negar que el asesinato masivo sea la vía de izquierda para restituír la justicia. Es cierto que ellos, los enemigos, fueron y han sido capaces de cometer genocidios en muchos lugares sin que les importe la población civil afectada. También hay que decir que no deja der ser terrorismo, aunque lo practique un gobierno. Es terrorismo el de Al-Fatah o los talibanes como terrorismo es el del gobierno de Israel o el de Estados Unidos. La izquierda debe negarse a entrar al juego nacionalista en el que la burguesías nacionales saldrán siempre ganadoras. En los atentados murieron personas inocentes, oficinistas, niños, trabajadores de todo tipo, indiferentes o ignorantes frente a los crímenes que el gobierno estadounidense comete para pavimentar el camino de su propia burguesía. No murieron masivamente miembros de la clase política o capitanes de la industria o de la alta finanza, sino personas como tú o como yo, politizados o no politizados, izquierdistas o derechistas. Murió gente de carne y hueso que ni la debía ni la temía. Su ?culpa? fue encontrarse dentro de las entrañas del monstruo imperial. Aplicar ejecuciones en masa no es ?valiente?, es un acto de desesperación, ignorancia o cobardía que no tiene nada que ver con la tradición emancipatoria y racional que continuaran y elevaran a rango científico Karl Marx y Frederick Engels. La dimensión ética del comunismo marxista no negó, en su hora, la violencia de masas como partera de los grandes procesos históricos, y sí rechazó el ?estilo? de los ?iluminados?, fundamentalistas o no. (Pero no habría que olvidar que Marx y Engels no conocieron el armamento de destrucción generalizada, que se negocia sin trabas por el mundo luego del desplome de la Unión Soviética.) Los comunistas son luchadores sociales sin descanso, no son asesinos ni se alegran de los asesinatos. Los comunistas, como todos los trabajadores, identifican a sus enemigos no por su nacionalidad sino por su lugar en el proceso productivo. Esos odios y pasiones nacionalistas los crean artificialmente las burguesías y sus gobiernos para manipular a los pueblos. La burguesía mexicana es más dañina que los intendentes del Centro de Comercio Mundial en Nueva York o los barrenderos de Washington o las secretarias de la Quinta Avenida en Manhattan. La tarea allí, en el lugar de los muertos, donde domina el llanto por el luto de miles de madres y familias, es exigir la paz ahora en todos los frentes de guerra impulsados por Estados Unidos, desde Palestina hasta Macedonia. Los fabricantes del armamento de destrucción masiva son los enemigos a vencer; los trabajadores desconcertados, dolidos, llenos de ira hacia poblaciones completas, lejanas, que nunca han visto, tienen que escuchar de la izquierda que, en efecto, allí también hay responsables, pero son los jeques, los políticos, los mandamás que obtienen ganancias económicas o políticas con este negocio de muerte. Paz ahora, paz justa y digna, esa es la consigna clave, esa es la única garantía de que esto no se repetirá. Los trabajadores no pueden dejarse arrastrar por los demagogos nacionalistas. La nación, como decía Marx, es una entelequia, porque lo que en verdad existe en ella es la lucha entre las clases sociales. No más masacres auspiciadas por jeques, políticos, burgueses y demás parásitos sociales. Tu primo John es tan querido para mí como mi hermano Juan. Tu sudor en Ohio vale tanto como el mío en Madrid o en Maracaibo. Los trabajadores, hoy como ayer, no tienen patria. El internacionalismo es nuestra consigna. El respeto por el trabajo en cualquier parte del mundo sigue siendo nuestra bandera. * * * * * *
11. Anticipos electorales, desafuero, desistimiento y utopía Fernando Talavera Aldana * Abril de 2005 Los festejos de la necesaria alternancia para destronar a la longeva tiranía priista, poco a poco se han ido convirtiendo en desilusión de la sociedad civil por la falta de ética pública y definiciones fructíferas en el derrotero político económico y social de nuestro país. La democracia vigente que, si bien fue fortalecida en las pasadas elecciones presidenciales al darles una confiabilidad no conocida en nuestra historia, exhibe ahora su lado negativo. Ya sin el yugo presidencial los tres poderes del estado democrático no han atinado en el establecimiento de los límites de autonomía y de avenencia que les proporcionen una armonía suficiente para marcar el rumbo del país. Parece ser que la élite política todavía se encuentra paralizada añorando la falta de un presidente que marque el rumbo y actúe como árbitro supremo en la solución de los grandes conflictos nacionales e internacionales. La respuesta partidaria ha relativizado esta deficiencia cada vez más ostensible, y sin mayor rubor los partidos han adelantado la disputa electoral del 2006 lanzado a sus aspirantes a iniciar campañas para presidente de la república. Todo indica que a la élite política le tiene sin cuidado que los esfuerzos y los recursos así dilapidados podrían tener un mejor uso si fueran destinados a conformar mayorías legislativas que establecieran las estrategias necesarias para definir planes económico sociales que disminuyeran el desempleo y la pobreza, todo ello dentro de un fortalecido marco legal, una reforma constitucional, que imparta justicia en un régimen que combine las necesidades de la población y de la democracia representativa, con la ubicación de México en un mundo cada vez más global impulsado por la nueva tecnología informática. Es necesario que los gobernantes dediquen sus energías a resolver los problemas de los gobernados sin importar lo complicados que estos sean, ésta es su tarea principal para lo cual fueron electos, todavía queda mucho tiempo y habrá que dejar para después la justa electoral? pero como ahora ya no hay remedio para la fiebre electoral ya declarada en la élite política, por lo menos registremos sus ?ventajas?: una primera son los desnudamientos públicos del funcionariado donde, como sociedad civil ya hemos tenido la oportunidad de constatar la corrupción que afecta al actual conjunto político, la segunda serán adelantar algunas prevenciones sobre el candidato con mayor probabilidad de ganar? hasta ahora. En vísperas del 2004, se abrió fuego por medio de unos medios masivos de comunicación doblemente fortalecidos: primero con las nuevas tecnologías que les han otorgado una mayor penetración en la sociedad y segundo, con la liberación parcial de la poderosa tutela presidencial, misma que ahora ya es compartida con otros poderes manifiestos en organismos nacionales e internacionales. En ellos hemos visto desfilar, al PAN con los escándalos financieros de los ?Amigos de Fox? y de Martha Sahagún con su Fundación ?Vamos México?, con la intromisión del narco en la presidencia mediante Nahúm Acosta; al PRI con el todavía no resuelto ?Pemexgate?; al Partido Verde con las imágenes televisivas con la tentativa de cohecho de su presidente Jorge González Jr. Quien lo ?heredó? de su padre. Al PRD no le ha ido mejor, basta con recordar el affaire de la hasta entonces protegida de Cuauhtémoc Cárdenas, la ex Jefa de Gobierno del DF Rosario Robles con el contratista Carlos Ahumada, que le costó la suspensión de sus derechos partidarios. El asunto se propagó entre las huestes de Andrés Manuel López Obrador con la entrega ?secreta? de dinero a su ex?secretario particular René Bejarano y al delegado de Tlalpan Carlos Ímaz quienes también fueron expulsados del partido siguiendo la suerte de Ramón Sosamontes. Pero ese no fue el principio, ya que el prestigio del actual jefe de gobierno se había deteriorado a causa de los gastos escandalosos en las mesas de juego en las Vegas de su secretario de finanzas Gustavo Ponce y con las inexplicables remuneraciones de su chofer Nico. Hasta esos momentos, no obstante algunos castigos aplicados a varios de estos aprovechados funcionarios, los pasos visibles de la élite política, tanto en sus exhibiciones malolientes como en su eficacia para dictaminar leyes, ejecutarlas y juzgar a quienes las violen, ya habían sido marcados por una ?invisible? supeditación a lo político. Las consecuencias han sido una disminución del respeto ciudadano a la élite política como tal, éste último es un elemento que tuvo peso en el conflicto político provocado por el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, resumido enseguida. El conflicto político se expresó en desavenencias legales: el 30 de agosto de 2001 el Juez Noveno de Distrito en Materia Administrativa denunció ante la PGR a AMLO por violar un amparo a favor de los dueños del predio El Encino. Más de 32 meses después, en mayo de 2004, la PGR solicitó el juicio de procedencia para desaforar al Jefe de Gobierno del DF por el delito de desobediencia. Todavía tuvieron que transcurrir otros 11 meses, hasta el 7 de abril de 2005, para que la Cámara de Diputados ahora sí en plenos jaloneos electorales, retirara el fuero al político tabasqueño y tres días después remitiera el dictamen de desafuero a la PGR, la cual lo remitió a un juez federal quien lo rechazó. Tenemos entonces que el desafuero es un asunto político armado con bases legales donde existen dos posiciones: la primera sostenida por el PAN-PRI contiene elementos jurídicos en contra de AMLO tales como la violación a un amparo judicial y las confesiones de culpabilidad del propio imputado. Estos elementos suponen que no existe otra salida que el cumplimiento estricto de la ley, ya que un Jefe de Gobierno como tal no puede actuar como si fuera un alienado del sistema político aunque no se identifique con él y, en consecuencia, si aspira a ser candidato a presidente de la República, no tiene otro camino que someterse a las normas y prácticas legales vigentes. La otra versión sostiene que el expediente de El Encino es particularmente complejo faltando todavía por discutir en su seno quién es su verdadero propietario, tampoco se ha resuelto que AMLO haya hecho confesiones con efectos probatorios definitivos, tal como lo sostiene La Crónica, periódico con opinión muy sesgada en este asunto. Más aún, la negación de girar la orden de comparecencia de AMLO sumado a la devolución, por parte del juez decimosegundo de procesos penales federales, del depósito de la fianza y del expediente de la PGR contra AMLO por haber incurrido presuntamente en el delito de abuso de autoridad, hace entrever que los términos en los que la fianza del par de panistas fue procesada, pudieran ser ilegales. Con esta complicada situación en lo jurídico lo único seguro es la duda, además de que existen elementos suficientes para considerar que en lo jurídico existe una frontera movediza entre la legalidad y la ilegalidad lo que deriva en lo siguiente: el desafuero tendrá que ser resuelto en el espacio de la política. Ya ubicados en el espacio político, puede afirmarse que la decisión del desafuero a AMLO ha sido errónea al no haber sabido escoger un mejor tiempo para su desahogo, menos politizado, más alejado de la elección presidencial; y como el vértice del poder constituido es el presidente de la República a él habrá que cargarle el peso de esta ?ineptitud?. Con ello Vicente Fox no solamente se ha debilitado sino que también ha recortado las probabilidades ganadoras del futuro candidato panista en la justa electoral, todo ello con el consiguiente beneplácito de Roberto Madrazo quien, primero agazapado y ahora despotricando por el no cumplimiento del acuerdo PAN-PRI todavía espera llevar al PRI nuevamente a Los Pinos, aunque en esta coyuntura esa esperanza casi ha sido enterrada. La mega manifestación del 24 de abril contra el desafuero de AMLO aunado a las críticas de la prensa internacional, parecen haberle asegurado una fuerte presencia, como candidato del PRD, en las elecciones de 2006. Así las cosas, conviene enfriar la cabeza y prevenirse con respecto a un rasgo peligroso para la democracia representativa: la personalidad exhibida hasta ahora de AMLO. Este personaje tiene visos de ser un líder carismático con todos los atributos positivos considerados por Max Weber: la capacidad para anunciar y realizar una tarea de dirección en sociedades que viven estados de inseguridad y ansiedades extremas, por lo que son aceptados como portavoces de la esperanza, del fin del sufrimiento. En contrapartida, los rasgos negativos del estereotipo están contenidos en la autoridad del líder carismático que no se basa en la legalidad o en la racionalidad de una función, sino en sus dotes excepcionales que lo llevan a actuar conforme a sus reglas. Siendo optimistas habrá que esperar a que ?la nueva sociedad civil? lo encauce a revertir el sombrío panorama registrado en el párrafo siguiente. La categoría nueva sociedad civil fue usada por el hasta hoy Jefe de Gobierno del Distrito Federal después del triunfo del PRD en la reciente elección para gobernador en el estado de Guerrero, hasta ese momento firme baluarte del PRI, quien manifestó en una de sus tantas conferencias matutinas ?Las estructuras autoritarias duran hasta que el pueblo quiere? agregando ?Hay una sociedad nueva, distinta, y ya lo vimos en Guerrero? (Newsweek en español, 21-2-05 p.18). Con este panorama de anticipos electorales, falta de ética pública, ineptitudes políticas y legalidad débil y volátil, la élite política deja ver, a través de sus principales protagonistas, su actual falta de estatura al aferrarse a sus intereses personales y partidarios descuidando la anudada tríada que debería ser su principal preocupación ahora y en el proceso electoral que se avecina: 1) fortalecer la democracia mexicana, 2) ajustar el debilitado sistema de justicia imponiendo la igualdad jurídica y el estricto cumplimiento de la ley y, sobre todo, 3) marcar el rumbo económico y social del país y así lograr la disminución de las tasas del desempleo y de la pobreza, aunados a un mayor apoyo económico para una educación para todos mediante estrategias realistas e integradas de planes económico-sociales que le den la importancia requerida a las tan necesarias mutaciones tecnológicas, marcando así el rumbo de los mexicanos en el próximo sexenio, por lo menos. De no haber cambios en este preocupante panorama, la élite política y sus candidatos presidenciales podrían ser castigados por la abstención de una sociedad civil cansada de tantos choques y desencuentros que muestran, su autismo, su incapacidad para conjuntar los esfuerzos de las clases sociales, realizar una reforma constitucional y marcar el rumbo de México. En fin, la nueva sociedad civil y los principios de la democracia representativa obligan a respetar la libertad de afiliación y de preferencias políticas de nuestros lectores quienes procesarán como mejor les parezca los puntos de vista y las advertencias vertidas. Mientras tanto, el debate está abierto. Post scriptum Después del golpe de timón decidido por el presidente Fox, corolario previsible después de los acontecimientos citados, se incorporan dos comentarios finales: el primero de índole inmediatista (es decir aislando la situación actual de sus antecedentes y de sus consecuencias) considera correcta la decisión de Fox al lograr quitarle la virulencia a los enfrentamientos de la élite política, ganando tiempo para la solución de otros asuntos más importantes, ?abriendo? la posibilidad de enarbolar la bandera de la democracia representativa y, de paso, obligando al PRI a encarar públicamente sus responsabilidades en el desafuero. En cuanto a los antecedentes simplemente recordemos que en este mismo artículo se considera al presidente Fox como el principal responsable de la política contenida en la estrategia y los detalles (legales, políticos y de amarre de alianzas) del desafuero a López Obrador. Con respecto al futuro puede afirmarse que las consecuencias de esta decisión son muy peligrosas para la democracia representativa en México porque el necesario imperio de la ley ha sido pisoteado por la cúpula política para ?poner orden? en las disputas partidarias en un escenario de elecciones anticipadas. Para corregir esa situación conviene trasladarse al reino de la Utopía donde las ideas imperan pero su materialización es incierta. El poder legislativo habrá de realizar su tarea de definir con precisión las leyes que nos rijan a todos (moderando sus ganas de legislar continuamente aumentos de sus salarios evitándose así vergüenzas innecesarias), además de preparar el terreno para una reforma institucional. El poder judicial, con honrosas excepciones, tendrá que fajarse los pantalones y coserles sus bolsillos y, de este modo, poder aplicar la ley para todos incluso a una élite política que tendrá que predicar con el ejemplo al someterse a la legislación vigente. Para el poder ejecutivo la salida sólo requiere no aprovechar su puesto para impulsar a su candidato y un poco de paciencia y de conformismo: esperar a las elecciones en el 2006 tratando de superar el que solamente los candidatos del monopolio partidario podrán ser votados. ¡Ánimo ciudadanos, el futuro es nuestro! * * * * * *
12. América del norte Una reforma contra los emigrantes mexicanos* Fernando Talavera Aldana ** Abril de 2005 El día 12 de mayo mientras en los Altos de de Jalisco era sepultado como héroe el soldado mexicano-estadounidense Juan de Dios Arana, muerto en el Irak ocupado el 30 de abril, los legisladores estadounidenses, aprobaban una amplia propuesta de reforma ya que, en su opinión, el actual sistema migratorio ?está roto?; también demandaron al gobierno mexicano su cooperación en la vigilancia de la frontera común. El proyecto lo patrocinan un conjunto de senadores y representantes en donde sobresalen los nombres de John McCain (senador republicano) y de Edward Kennedy (senador demócrata). En principio la propuesta, que cuenta con el respaldo del presidente George W. Bush, incluye un programa de trabajadores invitados, medidas severas de vigilancia doméstica y fronteriza, además de la ?legalización? para los residentes indocumentados que hayan cumplido una serie de requisitos previos. Esta nueva ley antimigratoria convierte en clandestinos a miles de trabajadores mexicanos que trabajan en Estados Unidos al impedirles y limitarles el derecho a obtener documentos de identidad (la licencia de conducir, entre otros). De acuerdo con el presidente del Colegio de la Frontera Norte, Jorge Santibáñez, la nueva ley antimigrante al precipitar a la clandestinidad a millones de mexicanos puede poner en peligro la propia seguridad del vecino país. La nueva ley de Identidad Real ?Real ID Act? se suma a las declaraciones del ?gobernator? de California, a los grupos fascistoides de civiles armados cazamigrantes, a la construcción y a la ampliación de las bardas metálicas en la zona fronteriza y otros más. Por todo ello es innegable que se está gestando un ambiente contrario, más aún, peligroso para los emigrantes mexicanos. Hasta hoy las respuestas políticas del gobierno federal han sido consideradas como pobres y débiles en este asunto que ya forma parte de la agenda nacional. De inmediato habrá que generar los mecanismos de coordinación necesarios para arribar a un acuerdo migratorio para América del Norte, el cual contenga una política migratoria defensora de los derechos humanos y laborales de nuestros connacionales quienes, ante una economía mexicana con débil crecimiento, bajos salarios y falta de empleos, se ven forzados a cruzar la frontera norte y aventurarse en las entrañas del ?monstruo?. * * * * * *

13. Seattle 1999: ¿hacia un capital sin fronteras? Fernando Talavera Aldana* Noviembre de 1999 La llamada Ronda del milenio se llevará a cabo acotada por dos sucesos importantes: la virtual incorporación de China en la Organización Mundial de Comercio (OMC) y los programas de movilización contra la globalización corporativa impulsada por las secuelas negativas causadas por la acelerada apertura de fronteras. En efecto, auspiciada en lo económico por cincuenta años de crecimiento de un lucrativo comercio mundial bajo la égida del General Agreement on Tarifs and Trade (GATT) y, en lo político, por diez años de la caída del muro de Berlín que marcara la quiebra del "socialismo realmente existente", la ciudad de Seattle será la sede de la Tercera Conferencia Ministerial de la OMC.[1] Tal reunión fue convocada para consensuar una reglamentación para los próximos diez años que regule el intercambio en el mundo. A la fecha la OMC tiene dentro de sus funciones el impulso al comercio de bienes como acero, cojinetes, madera, papel; servicios como banca internacional, turismo, software, propiedad intelectual; cuestiones más complejas antes consideradas como política doméstica de los gobiernos tales como inversión foránea, leyes antimonopolio, derechos de los trabajadores y cuidado del medio ambiente, además de dirimir las disputas comerciales entre países o bloques de países [2] a la luz una rigurosa reglamentación. Después de 13 años de azarosas pláticas China y Estados Unidos firmaron el 15 de noviembre un acuerdo bilateral de intercambio comercial que abre el camino de ingreso a la OMC del gigante asiático y cuyo significado es la apertura de un mercado de mil 200 millones de consumidores y un mercado en expansión que absorbería cuantiosas inversiones que acumuladas se calculan en unos 100 mil millones de dólares para el año 2005. En el aspecto geopolítico el acuerdo parece haber superado la tensión bélica provocada hace cinco meses por el bombardeo de la OTAN a la embajada China en Belgrado. El acuerdo entre las dos potencias mundiales fue celebrado por el presidente W. Clinton cuando declaró "Este acuerdo es bueno para China, bueno para Estados Unidos y bueno para la economía mundial",[3] al tiempo que la Unión Europea desde Bruselas reconocía que el 80% de los objetivos de la UE en sus negociaciones con China son comunes con Estados Unidos y paralelamente se apresura a negociar su resto estructurado con sectores de la construcción, mecánica, bancario, distribución, seguros de vida y telecomunicaciones. Por su parte Japón ha apoyado activamente la incorporación de su poderoso vecino a la OMC mientras Taiwán se preocupa por los posibles bloqueos a su ingreso. En América Latina, principalmente en los países más involucrados ?México con un 3% de participación comercial y Brasil con 1.4%,[4] se espera que el ingreso chino sea un contrapeso al poder estadounidense y europeo y así pueda asumir el liderato del tercer mundo y de los problemas que viene arrastrando desde la disolución del GATT, tales como la discusión del tema agrícola y la revisión de los acuerdos antidumping por el uso exagerado que le han dado los países maduros. En efecto, en 1993, después de siete años de negociaciones de la Ronda de Uruguay, la OMC sustituyó al GATT organización enfocada a la reducción de las barreras comerciales basada en dos principios guía ahora heredados por la OMC: el principio de la nación más favorecida, es decir, cuando una nación otorga privilegios comerciales a otra nación, la primera está obligada a proporcionar el mismo privilegio a todos los miembros de la OMC. El otro principio instaura el tratamiento nacional ?trato igual que a las empresas domésticas? para las empresas foráneas importadoras de bienes y servicios. Desde la perspectiva de los países maduros, la Ronda de Uruguay dejó pendiente la liberalización de las inversiones foráneas retomadas hasta diciembre de 1996 en la Reunión Ministerial de Singapur, ahí las naciones europeas apoyadas por Estados Unidos y Japón ventilaron la propuesta Multilateral Investment Agreement (MIA) que obligará a los gobiernos nacionales a garantizar el mismo concepto antidiscriminatorio que a las compañías de bienes y servicios, o sea, trato nacional a los inversionistas foráneos. El asunto de las reglas es un problema importante porque ahora, en contraste con el GATT, las reglas acordadas se aplican estrictamente: si una nación se queja ante la OMC de que otra nación es proteccionista y está violando reglas de la OMC, ésta puede obligar a esa nación a ajustar sus leyes con los estándares autorizados y, de no hacerlo, autoriza a la nación quejosa a imponer sanciones comerciales. Con respecto al trabajo, la Reunión Ministerial de Singapur acordó textualmente "Rechazamos el uso de los estándares laborales con propósitos proteccionistas y estamos de acuerdo en las ventajas comparativas de los países, particularmente los bajos salarios de los países en desarrollo no podrán ser cuestionados". Esta declaración que sumariza la política oficial de la OMC con respecto al trabajo, puede considerarse como una forma de proteccionismo disfrazado y marginaliza en la OMC las cláusulas laborales relegándolas a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), organismo de alto prestigio internacional pero con escasa obligatoriedad. Esta Declaración fija una relación adversa entre los objetivos comerciales y los objetivos de política laboral que provee a la OMC con capacidad de impedir el avance, en próximas reuniones, al desarrollo e instrumentación de los estándares laborales. La actual situación legal en la OMC prohíbe a un país que no permite el trabajo infantil en su territorio, el poder vetar la importación de bienes de un país que sí utiliza trabajo infantil o trabajo esclavo. Esas reglas inhumanas que tratan de ser "neutrales" tienen, además, el problema de que son equitativas solamente en un mundo de iguales y no en el actual donde impera la disparidad, de ahí puede derivarse la necesidad de espacios protegidos para industrias y costumbres. Adicionalmente, en los países de bajos ingresos del Sur y de algunas comunidades de Estados Unidos ha surgido la preocupación de mantener y mejorar los estándares económico-sociales, la necesidad de reglas internacionales que permitan a los gobiernos subsidiar, favorecer y proteger a las industrias locales. Todo indica que las medidas las reglas de la OMC son insuficientes, como la de Mike Moore, su director general, quien desea que se adopte por consenso un arancel cero para la importación de todos los bienes de los países más pobres. Estados Unidos, país de las grandes empresas internacionales ?enormes beneficiarias de la apertura comercial? cuenta también con innumerables grupos golpeados por el libre comercio quienes ya plantean una serie de reconsideraciones al proyecto globalizador. Una crítica que los une plantea que el traspaso de poder de los gobiernos nacionales hacia una burocracia global está socavando uno de los pilares de la democracia: la práctica ciudadana del trabajo conjunto con las instituciones oficiales para desarrollar leyes de protección y bienestar social. Tomando ventaja de los avances tecnológicos decenas de organizaciones se han propuesto hacer un llamado por correo electrónico a la acción global de personas que estén en contra del "libre" comercio y de su máxima organización, la OMC. Una de las más combativas es la propuesta de construcción de la Alianza Global de los Movimientos de los Pueblos (AGMP) que plantea cuatro puntos: uno, [levantar] un claro rechazo a la OMC y otras acciones libertarias, dos, [mantener] una actitud de confrontación, tres, [hacer] un llamado a la desobediencia civil no-violenta y a la construcción de alternativas locales por la población residente y cuarto, [proponer] principios organizativos sustentados en la descentralización y en la autonomía. En su "Manifiesto a la acción global del pueblo" la AGMP denuncia a las agencias internacionales OMC, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y otras, de estar desplegando nuevas estrategias para globalizar[5] a un capital que no conoce barreras ni límites y a sus agentes no les importa mayormente aplastar a las personas en su vida política, económica y cultural. La globalización se difunde sembrando desastres a los ciudadanos de todos los países con: salarios a la baja, desempleo, despojos de tierras, desmantelamiento de los servicios sociales del Estado, inseguridad en el empleo, sobreexplotación de los trabajadores en el mundo, degradación ecológica, destrucción de comunidades y países pobres. Los efectos de la liberalización comercial conllevan una globalización de la miseria de la que no escapan los trabajadores de las naciones privilegiadas arrastrados por los poderes dominantes que ansiosos de ganancias conseguidas por medio de trabajo barato, tratan de conseguirlo a toda costa impidiendo y debilitando las regulaciones laborales y ecológicas existentes y evadiendo impuestos. En esa búsqueda, aprovechan la apertura de fronteras y trasladan, a países de bajos salarios, sus capitales y los trabajos que controlan, dejando sin empleo a trabajadores connacionales quienes también son despedidos por la "racionalización" de tecnologías destructoras de trabajo. La AGMP se opone al paradigma del capitalismo global con luchas por mejores salarios que lleven a los trabajadores ahora discriminados a regenerar su herencia natural reconstruyendo e integrando comunidades con economías descentralizadas que planeen su propio desarrollo, con tecnología de libre acceso que puedan administrar, operar y controlar localmente, para que impere la igualdad. Sus miembros y seguidores están dispuestos a desobedecer las leyes impuestas por la globalización y el sistema inhumano impuesto por el mundo corporativo con la acción directa de actividades democráticas básicamente de desobediencia civil no-violenta, La AGMP también se propone desarrollar nuevas estructuras que protejan los intereses de los trabajadores y de las personas, tales como nuevos tipos de sindicatos o estructuras similares, independientes de las estructuras gubernamentales y de los poderes constituidos, que ayuden a las personas marginadas combatiendo la inseguridad en el empleo, el trabajo informal y el desempleo. La forma en que se desarrollará la apertura de fronteras a los bienes, servicios y capitales hasta hoy ha sido definida por los señores del dinero, el problema es tan importante que no puede dejarse solamente en sus manos, los trabajadores de cualquier condición, empleado, desempleado, jubilado, estudiante, deben incorporarse al debate imponiendo la racionalidad de sus ideas y apoyados en su fuerza numérica. Referencias Anderson Sarah y John Cavanagh (1999)/ "In Focus: World Trade Organization", In Focus, Martha Honey (Interhemispheric Resource Center) y Tom Barry (Institute for Policy Studies) comps., Dunphy, Stephen H. (1999)/ "From Geneva, to WTO wields its powers over trade", Seattle Times, septiembre. Global .Alliance of People Movements (1999)/ Peoples´ Global Manifesto, http://members.aol.com/mwmorril/pgacall.htm. Global Trade Watch (1999)/ Movilization Against Corporate Globalization, Public Citizen, http://www.citizen.org/pctrade/gattwto/seattle.htm Lindsey, Brink (1999)/ "Freedom to Trade. WTO´s Promising Anniversary", Regulation, The Cato Review of Business & Government. WTO (1999)/ "Background: The Seattle ´ministerial´", WTO Ministerials, http://wto.org/wto/minist/backgr.htm * * * * * *

14. La precariedad del empleo en México Fernando Talavera * y Martín Rodríguez Febrero de 1995 El problema de la falta de empleo en México y en el mundo se ha convertido en el nuevo flagelo que azota a la humanidad. La causa de fondo, arranca de la actual necesidad del capital de recuperar una tasa de ganancia perdida la cual se expresa en recurrentes crisis económicas. Para impulsar la recuperación de la tasa de ganancia, los principales gobernantes del mundo, aprovechando el colapso de los países socialistas, están instrumentando una política neoliberal que descarnadamente persigue este fin sin importarle mayormente los costos sociales que genera. La forma que ha tomado esta recuperación capitalista, se expresa en una nueva división internacional del trabajo, que conlleva una carrera para el abaratamiento de los costos de producción, mediante un proceso de modernización que demanda aumentos de productividad de las empresas por medio de la instalación de alta tecnología y de cambios en la organización del trabajo. En esta acelerada carrera sin fin, los acervos del capital menos eficiente son destruidos y sustituidos por maquinaria de alta tecnología, que cada vez requiere de menos fuerza de trabajo. Esta es una primera causa de que el problema del desempleo no parezca tener solución en los países industrializados y mucho menos en los países emergentes, ahora agobiados por una creciente deuda externa, como es el caso de México. Y ahí, en el subdesarrollo, avanza un mecanismo que arranca de una economía y un Estado que no son capaces de sostener un seguro de desempleo. Por eso, cuando un desempleado no encuentra trabajo y para sobrevivir termina por inventarse uno, generando un fenómeno que, en la economía del trabajo, se le conoce con múltiples nombres que revelan los diferentes enfoques con que se ha abordado: economía informal, economía subterránea, economía negra, subempleo, o bien empleo precario o actividades precarias o improductivas, en contraste con empleo productivo o empleo formal[6]. Este fenómeno acicateado por la competencia internacional, se presenta ya en todas las economías desarrolladas del mundo y, en México, avanza con especial virulencia desde la crisis de 1982, y que ahora se agudiza por la crisis estallada en diciembre de 1994. Crisis que muestra los efectos de la política económica de los dos últimos sexenios, caracterizada por generar una sociedad marcada por una alta concentración del ingreso, expresada en una profunda polarización social. Esa política neoliberal que, -a pesar de la despiadada política de ajuste que está impulsando actualmente- todavía se quiere mantener en vigor, incubó un desempleo estructural con tendencias crecientes que ya golpea, no sólo a la economía sino a las posibles alternativas de solución, al inhibir los ideales de superación de los trabajadores y matar toda esperanza de mejorar su nivel de vida. Lo anteriormente dicho se puede ilustrar en un breve recorrido analítico en el México de antes de la devaluación, en donde desarrollamos cinco aspectos cruciales en el problema del empleo: el empleo requerido por los jóvenes y los desempleados por la modernización y la crisis, la cuantificación del empleo y las actividades precarias, el empleo en la industria maquiladora de exportación y el empleo de los emigrantes mexicanos a los Estados Unidos. El empleo requerido por los jóvenes que se incorporan al mercado de trabajo La población joven, de 14 a 16 años, que ya desea incorporarse al mercado de trabajo, necesita de la creación de una cantidad de empleos que, diversas fuentes ubican entre 800 mil a 1.2 millones de empleos cada año. Para poder atender esta oferta de trabajo, se tiene que aumentar la inversión en la producción de bienes y servicios a fin de impulsar su crecimiento. En 1993, la opinión empresarial, todavía inmersa en el optimismo generado por el auge iniciado en 1989, por boca de la COPARMEX anunció que el sector privado se había propuesto como reto crear 700 mil empleos formales siempre y cuando se tuviera un crecimiento del PIB del 4 al 6% y, que sería necesario un crecimiento del 6 al 8% para crear un millón de empleos[7]. Estos datos fueron oscurecidos por el régimen priísta, hasta que la realidad de la actual crisis ha obligado al Secretario del Trabajo a declarar que, para absorber la demanda que se integra anualmente al mercado laboral, se debe crecer entre el 7.5 al 8%[8], es decir una cifra inalcanzable en las condiciones actuales de la economía en México. Con el brutal programa de ajuste, que implica altísimos costos sociales, y que sepultó el programa económico que el presidente Zedillo anunció en su toma de posesión, el cual todavía no acaba de perfilarse al no encontrar un tipo de cambio estable, ni soltar el crédito al hacerlos accesibles bajando las altísimas tasas de interés fijadas por el Banco de México. El último pronóstico de crecimiento para 1995, el -2% del producto; significa que los jóvenes mexicanos que en este año quisieran trabajar, no lo van a conseguir y sólo les quedan abiertas las siguientes posibilidades: los puestos de trabajo dejados por los despedidos y jubilados, pero con salarios y prestaciones menores y cargas de trabajo mayores; las diversas modalidades del empleo y las actividades precarias; el trabajo en las maquiladoras y la emigración a los Estados Unidos. El empleo requerido por los desempleados de la modernización productiva Otro aspecto de la falta de empleos en México se pone de relieve cuando consideramos a los trabajadores desplazados por el proceso de modernización productiva y ahora por la crisis financiera. La cantidad es alta, simplemente véanse las declaraciones hechas el 23 de febrero de 1995, por el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, quien señala que en los dos primeros meses de 1995, se han despedido a 250 mil trabajadores. Esta cantidad es corroborada por la mejor cifra oficial disponible para analizar los cambios en el empleo formal en México, sin que por eso deje de ser una mera aproximación en términos absolutos: la de los asegurados permanentes del Instituto Mexicano del Seguro Social, quienes para mayo de 1994 ascendían a 8.6 millones de trabajadores, cantidad que no incluye a cerca de 2 millones de trabajadores al servicio del Estado, a 1.2 millones de trabajadores eventuales y a 500 mil empleados de confianza, ejecutivos, etc. En los datos del IMSS a partir de 1992[9], encontramos que una pérdida neta de empleos entendida como la diferencia entre los empleos perdidos y los empleos creados en el período, fueron de 150 mil para los dos años de 1992 y 1993 y de 93 mil para el año de 1994. El promedio anual de pérdida de empleos formales subió de 75 mil en 1992 y 1993 a 93 mil en 1994, es decir, cinco empleos formales perdidos en 1994, por cada cuatro empleos formales que se perdieron en 1993, porcentajes que nos indican claramente el agravamiento del problema en la creación de empleos formales, en fechas anteriores a la actual crisis. Más aún, si desglosamos el problema por entidades federativas encontramos que las cinco entidades federativas perdedoras de empleos, por orden de importancia, fueron, el Distrito Federal, el Estado de México, Yucatán, Sonora y Coahuila, entidades en su mayoría muy industrializadas (excepto Yucatán). En contraste las cinco mejores generadoras de empleos fueron, Baja California, Chihuahua, Zacatecas, Tamaulipas y Morelos, estados en su mayoría caracterizados por albergar en su territorio a la Industria Maquiladora de Exportación, que se ha convertido en la mayor generadora de empleos. Si las ganancias o pérdidas de empleos las desglosamos por sector, encontramos que el campeón en la generación de empleos fueron los Servicios, seguidos por el Comercio, la Construcción y el sector Eléctrico. Al mismo tiempo que el primer lugar de los sectores perdedores de empleos lo ocupó la industria Manufacturera, seguido por el sector Agrícola, la industria Extractiva y el Transporte. A estas pérdidas netas de empleos de la industria y los servicios, habría que sumarle los despidos ocurridos por la reestructuración del Estado mexicano cuya cifra exacta es difícil de encontrar. La gran mayoría de estos trabajadores despedidos no necesariamente fueron absorbidos por los sectores generadores de empleos, es decir, el sector Servicios y las maquiladoras, por lo que seguramente pasaron a formar parte del empleo y las actividades precarias. Cuantificación del empleo precario La insuficiencia, para el caso mexicano, del concepto de desempleo abierto, aunado a la complejidad del concepto de empleo o actividades precarias, nos obligó a la utilización de criterios operativos de medición múltiples que nos permitieran el uso de las estadísticas oficiales disponibles. Así fue como realizamos, con datos hasta el primer trimestre de 1993, una primera aproximación cuantitativa al empleo precario en México. El primer criterio operativo, fue el de determinar como empleo precario aquel cuyos ingresos fueran menores a dos salarios mínimos. Encontramos que la población con empleo precario fue de 17.6 millones, es decir el 52.5% de la Población Ocupada. El segundo criterio define como empleo precario aquel que no recibe completas las prestaciones registradas en la Ley Federal del Trabajo, la población con empleo precario fue de 17.1 millones de trabajadores, o sea el 51.2% de la Población Ocupada. Para el tercer criterio, empleo precario fue el que tuvo una jornada de trabajo semanal mayor de 48 y menor de 35 horas[10]. Los trabajadores en esa situación fueron 15.4 millones, el 45.9% de la Población Ocupada. El cuarto criterio establece que los trabajadores de las microempresas, de 1 a 5 empleados, aunque ahora ya subieron la cantidad de 1 a 15 empleados, tienen un empleo precario. Las personas que laboraron en las microempresas, fueron 14 millones, o sea el 41.9% de la Población Ocupada. Estos cálculos permiten afirmar que, una población comprendida entre los 14 y los 17.6 millones de trabajadores, tuvieron, en el primer trimestre de 1993, un empleo precario, es decir, una media de 16 millones de personas. Si a esta cantidad le agregamos el millón 220 mil personas que se encontraban, en esa fecha, en el desempleo abierto, nos arroja un total de 17.22 millones de personas que carecen de un empleo digno, o sea, más de la mitad de la Población Económicamente Activa del país, que para 1993 puede calcularse en unos 28 millones de personas[11]. El empleo precario en las maquiladoras de exportación El empleo generado por las maquiladoras es un empleo precario porque las trabajadoras perciben menos de dos salarios mínimos de remuneraciones[12], o porque para ganar más de dos minisalarios necesitan trabajar arriba de 48 horas, o porque no reciben completas las prestaciones establecidas en la Ley Federal del Trabajo[13]. Otra razón para clasificar este empleo como precario, es que la inmensa mayoría de trabajadoras no consigue empleo en las plantas de la IME después de haber laborado en sus diferentes fábricas durante 10 años como máximo, por las deficiencias físicas adquiridas en el trabajo maquilador que terminan con su vida laboral activa, convirtiéndola en una trabajadora de desecho[14]. El empleo precario de los emigrantes a Estados Unidos En 1990 los trabajadores mexicanos en Estados Unidos sumaron 4.6 millones, el 3.6% de la fuerza laboral estadunidense y el 15.1% de la Población Ocupada en México. Antes de la propuesta 187 del estado de California, cada año ingresaban legalmente a los Estados Unidos unos 600 mil mexicanos, de los cuales, tal vez unos 150 mil se establecieron en ese país sin documentos. Si a estos cruces de frontera con documentos, generalmente de turistas, le sumamos el número de trabajadores indocumentados que anualmente logran cruzan la línea fronteriza; el total puede darnos unos 500 mil trabajadores. El cruzar la frontera es una operación azarosa como lo prueba el número de aprehensiones en la línea fronteriza que en 1991 fue de 1.1 millones de personas que ahora, paradójicamente si se atienden los planes de integración a largo plazo del Tratado de Libre Comercio, se han multiplicado por una política racista y xenofóbica. Estos datos proporcionados por Francisco Alba[15], muestran que los 500 mil mexicanos que cruzan anualmente la frontera para buscar trabajo en los Estados Unidos, deben sumarse a los poseedores de empleo precario, por el riesgo que implica el viaje por el territorio nacional pero sobre todo en el cruce de la frontera, aparte de las discriminaciones que sufren en su trabajo en Estados Unidos, una de ellas, la seguridad social que se les escamotea y ahora se legaliza con la enmienda 187 del estado de California. La necesidad de cambiar la política económica El desempleo estructural y su efecto en el empleo y las actividades precarias, viene a ser el lado oscuro del paradigma neoliberal. Un mecanismo que puede paliar estos efectos, aunque de manera relativa, tiene que ver con el cambio del modelo actual, que la actual crisis lo ha exhibido, en lo económico, como insuficiente, y, en lo social, como inhumano. El cambio en la política económica debe impulsar cambios en la economía real, que permitan la redistribución del ingreso, que apoyen una demanda interna que posibilite efectos positivos para el deprimido mercado interno y, en esta forma, al ampliar la demanda, en las empresas se puedan generar más empleos, con una mejor remuneración y con mayores niveles de productividad. Por este camino, si bien no se resolverá en el corto plazo la generación de empleos, sí se permitirá una recuperación de los niveles de vida de los trabajadores y se sentarán bases más firmes para que en el largo plazo el mercado de trabajo se estabilice y se logre recuperar el enorme rezago que, en el problema del empleo, ya acumularon los dos últimos sexenios y que, con el programa de ajuste del gobierno del presidente Zedillo, se pretende extender por un período todavía impredecible[16]. * * * * * *

Notas finales de los 14 artículos

1. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. 2. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM.

* Se trata de una revisión del planteamiento de las sociedades democráticas occidentales, sustentado en el viejo proyecto ciudadano de la Ilustración y observado a través de los anteojos de la problemática laboral en México. 3. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. 4. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. 5. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. 6. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. 7. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. 8. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. 9. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. 10. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. * Ponencia libre del área de Ciencias Sociales, presentada el 16 de marzo de 2005 en el Auditorio Eduardo García Maníes de la Facultad de Derecho, con motivo de El primer Congreso sobre la Investigación en Facultades y Escuelas organizado por la Secretaría de Desarrollo Institucional de la UNAM. 11. Doctor en Economía, profesor-investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del trabajo (TADET), UNAM. 12. Doctor en Economía, profesor-investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. * Información tomada de México en síntesis, resumen noticioso distribuido en Internet por el periodista Eduardo Ibarra Aguirre. **

13. Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. * Doctor en Economía, profesor- investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. [1] Organismo que regula más del 90% del comercio mundial realizado por 134 naciones con excepción de China y algunos países ex?comunistas, incluyendo Rusia, más otro pequeño número de naciones. [2] Bloques de países como la Unión Europea, Tratado de Libre Comercio en Norteamérica, Mercosur de Brasil y Argentina, SELA en América Latina, ASEAN con países del sudeste asiático, Grupo Cairns -Australia, Nueva Zelanda, Argentina y Brasil, ACP de países africanos, caribeños y del Pacífico. [3] La incorporación de China a la OMC afectará negativamente a su ineficiente sector estatal con sus empresas que todavía emplean a cerca de las 2/3 partes de los trabajadores urbanos y administran 9/10 de los recursos de los cuatro bancos oficiales gigantes. Los recursos de las empresas privadas chinas y el capital privado foráneo que pudiera ser atraído no parece suficiente para proporcionar una transición suave. [4] La participación comercial se mide, en términos porcentuales, sumando las exportaciones y las importaciones. El intercambio comercial México-China se ha más que triplicado de 1993 a 1998. El último dato de la Balanza comercial entre esos dos países de enero a junio de 1999, muestra un saldo deficitario para México de 715 mil millones de dólares. [5] Globalizar junto con liberalizar y privatizar son palabras, señala la AGMP, preñadas de oscuros significados, inventadas por las corporaciones y los poderes financieros para disfrazar las crecientes disparidades de las condiciones de vida entre las elites y las masas tanto en los países modernizados como en los periféricos. Entre los países la situación es la misma, baste un botón de muestra: los 48 países más pobres representan el 0.5% del comercio mundial. *

14. Doctor en Economía, profesor-investigador en la Facultad de Economía y Coordinador del Taller de Economía del Trabajo (TADET), UNAM. [6] El empleo precario o las actividades precarias, ambos caracterizados por su baja productividad, surgen por la escasez de empleos formales, es decir, son aquellos que no ofrecen a sus trabajadores las condiciones necesarias que les permitan tener un trabajo digno y una vida digna, en los términos marcados por el artículo 123 fracción VI de la Constitución Política de la República Mexicana. Para una explicación más amplia, véase el artículo "La calidad del empleo en el México de los 90" de Fernando Talavera y Martín Rodríguez, Revista MEMORIA No. 69, agosto de 1994, pp. 56-61. [7] Declaraciones de Héctor Larios,presidente de la COPARMEX, aparecidas en LA JORNADA del 15 de enero de 1993, página 18.

(8) Véase LA JORNADA del 4 de mayo de 1995, pp. 16. [9] Los datos fueron calculados por nosotros a partir de la información oficial publicada por diferentes fuentes, estos datos base fueron: 8.777 millones de asegurados permanentes en diciembre de 1991, 8.627 millones para diciembre de 1992 y 8.588 millones para mayo de 1994. [10] Nos hubiera gustado más el rango de 30 a 48 horas, pero escogimos 35 por ser una cifra medida por las dependencias oficiales. [11] El cálculo del PEA en México es muy difícil, precisamente por el problema del empleo precario, tomamos esta cantidad porque se ubica entre los 24 millones calculados por el Censo de 1990 y los 34 millones de la Encuesta Nacional de Empleo Urbano en 1993. [12] En general es aceptado que el promedio salarial obrero en las maquiladoras se ubica alrededor de 1.5 salarios mínimos más el 20% de prestaciones lo que nos da un total de 1.7 minisalarios. Esta cifra es confirmada por nuestros cálculos con datos de noviembre de 1992 del Disco de Información Oportuna de la Encuesta Nacional de Empleo Urbano; ahí, trabajando con promedios obtuvimos 1.67 salarios mínimos, que concuerda con los datos de 1980 que también calculamos y que nos da como resultado 1.4 salarios mínimos. El hecho de que las obreras de la maquila no alcancen en sus remuneraciones los dos salarios mínimos, también es confirmado por varios de los casos registrados en el reportaje de Sara Lovera en cinco números de LA JORNADA a partir del 28 de octubre de 1993, pp. 43. [13] Con el paso del tiempo las prestaciones de la IME, que legalmente debían ser las que marca la Ley Federal del Trabajo pero que, en la realidad, en muchas empresas estaban por abajo de ella, se han ido recuperando poco a poco debido a la presión de las trabajadoras. Es necesario considerar que "en la actualidad las bonificaciones por puntualidad y productividad, en realidad estándares preconcebidos, representan entre el 10 y el 20% sobre el salario mínimo general", o sea, no más de 285 pesos por semana en 1993. Esta total irregularidad laboral está siendo tolerada por el sindicalismo oficial que no acierta a defender a las obreras ni siquiera con lo establecido en la ley laboral. Véase Sara Lovera, op. cit. pp. 40. [14] La vida de trabajo ùtil, puede considerarse el quinto criterio para definir al empleo precario. La investigadora Carmen Ponce señala que las maquiladoras en Tijuana convierten a las obreras al cabo de 10 años en trabajadoras de desecho y agrega que muchas obreras a los 35 años no tienen más opción que el trabajo doméstico, el comercio ambulante o la prostitución. Por otro lado es difícil que una obrera permanezca 10 años en una sola fábrica, la rotación en las fábricas es altísima, estudios recientes revelaron que el promedio de estancia de una obrera maquiladora en una fábrica fluctúa entre uno y tres años. Véase Sara Lovera, op. cit. del 25 y del 26 de octubre, págs 40 y 36, respectivamente. [15] Véase a Francisco Alba, "El TLC y la emigración de mexicanos a Estados Unidos", COMERCIO EXTERIOR Vol.43 No.8, agosto de 1993, pág. 747. [16] El secretario de Hacienda Guillermo Ortiz, llevando al límite la política de "hablar con la verdad", ha declarado, al Bussiness Week, que la crisis económica aún no ha tocado fondo y que la oleada más grande de despidos podría darse en julio y agosto. (Véase LA JORNADA del 6 de mayo de 1994, pp.1). Ante la crítica situación de los trabajadores mexicanos, castigados por el programa de ajuste del gobierno, criticado como excedido en los mismos Estados Unidos, estas declaraciones muestran, la gran insensibilidad y la enorme confianza en las soluciones autoritarias del "nuevo" gabinete económico.